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‘Templario’, crÃtica: para pasar el rato, no es una mala opciónDavid Ribet (Pliskeen) | 23 de Julio de 2011 | 11 Comentarios [+]
Hay actores que, no sabemos muy bien por qué, no terminan de despegar y entrar por la puerta grande de Hollywood.
Un ejemplo claro es James Purefoy, un inglés con buenas aptitudes y presencia fÃsica en cuyo currÃculum figura mucho (demasiado) telefilme de sobremesa, pero pocas producciones de gran calado o de notorio reclamo comercial.
Muchos lo conocimos por primera vez en ‘Resident Evil’ (aunque ya llevaba unos años rodando en su paÃs natal), pero donde se ha hecho un rostro conocido ha sido en televisión interpretando a Marco Antonio en la serie de la HBO ‘Roma’.
Eso ha propiciado que ahora empecemos a verlo con más frecuencia en la gran pantalla, y si en 2009 le tuvimos encarnando al Solomon Kane de Robert E. Howard en su homónima -y libérrima- adaptación cinematográfica, este año vuelve a agarrar la espada para interpretar a un Caballero Templario. _
Eso sÃ, el actor sigue sin moverse de la serie B (al menos como protagonista, ya que en 2012 le veremos en el reparto de John Carter de Disney).
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El 15 de junio del año 1215 y tras una dura negociación, el Rey Juan (Paul Giamatti) se vio obligado a firmar los ArtÃculos de los barones, una petición por parte de sus señores feudales para poner lÃmites a su despótico uso del poder. Un mes más tarde, el 15 de julio, la cancillerÃa real daba forma a dicho acuerdo en lo que se conoció como Carta Magna.
Sin embargo, cuando logró reunir a un ejército, el rey Juan se negó a cumplir el acuerdo y se dispuso a eliminar a todos los que hubieran firmado la Carta Magna, poniendo a Inglaterra al borde de una guerra civil en la que se conoce como Primera Guerra de los Barones (1215-1217). Juan quiso castigar a aquellos que le humillaron, entre ellos un grupo de caballeros templarios atrincherados en el castillo de Rochester, que lucharán intentando resistir el asedio de las sus tropas.
El tema de la Carta Magna ya se tocó de forma tangencial -y con licencias- en el ‘Robin Hood’ de Ridley Scott, pero aquà se trata directamente del punto de partida de la historia.
Asà pues, los primeros minutos de la cinta sirven para explicarnos en qué consiste exactamente este tratado que tan a regañadientes firmó el Rey Juan I de Inglaterra (Juan Sin Tierra) y qué será el motivo que lleve al monarca a querer ‘arrasar’ Inglaterra en busca de venganza contra todo aquél que se postuló en su contra.
Para llevar a cabo la reconquista de su poder absolutista y de todos sus privilegios, el Rey Juan, bajo el auspicio del Papa de Roma, se hace con un ejército con el que recorre el paÃs entero con la seria intención de aniquilar a todos aquellos que apoyaron y firmaron la Carta Magna.
En su camino hacia Londres se encuentra el castillo de Rochester, situado en el condado de Kent y desde el cual podrÃa frenarse su avance dada la posición estratégica que ocupa el susodicho.
Es por ello que el Barón de Albany (Brian Cox), recluta a una pequeña banda de guerreros rebeldes para que se hagan fuertes en él y defiendan el castillo hasta que lleguen los refuerzos, es decir, el ejército francés a petición de los barones, a quienes no les queda más remedio que pedir ayuda y pactar con el prÃncipe Luis VIII de Francia (quién a posteriori acabarÃa sustituyendo a Juan en el trono).
Entre este grupo de osados mercenarios se encuentra Marshall (James Purefoy), un Caballero Templario atormentado por culpa de las atrocidades cometidas durante las cruzadas.
Con sus agallas y su determinación, pronto se convierte en algo asà como el lÃder simbólico del grupo, alguien a quien confiar sus vidas y la suerte del castillo.
Y ésta es, a grandes rasgos, la historia que nos cuenta la pelÃcula, centrándose básicamente en el asedio a Rochester y en la elogiable resistencia que un pequeño grupo de valientes guerreros oponen a un ejército que les supera ampliamente en número y armamento.
De hecho, uno de los aspectos más remarcables de ‘Templario’ es su ostentosa violencia y su considerable contenido gore, sobre todo teniendo en cuenta el género en el que se inscribe, poco dado éste a recrear con tanta crudeza las batallas.
Muchas veces se le resta realismo a estas pelÃculas dulcificando la violencia y eliminando lo máximo posible la ración de hemoglobina y desmembramientos varios, algo que aquà no ocurre.
Por contra -y pese a que se agradecen sus pocos remilgos-, en ocasiones resulta demasiado gratuita, y nos damos cuenta que el director se recrea sin necesidad en el enseñamiento de algunas vÃctimas.
De todas formas, eso es lo de menos, ya que lo que resulta verdaderamente molesto es la epiléptica -y por ende, confusa- dirección que imprime Jonathan English, moviendo la cámara sin parar sobre todo en los enfrentamientos cuerpos a cuerpo, utilizando encuadres poco acertados que le restan dinamismo a las secuencias y que hacen muy difÃcil que el espectador aprecie las peleas en todo su esplendor.
Si habláramos de una cinta bélica, aún podrÃamos hacer la vista gorda, pero en plena edad media, ese tipo de montaje ‘modernillo’ y tan de moda en la actualidad no le sienta nada bien a la pelÃcula.
Pero por el bien de la historia y del ritmo en el desarrollo de la misma, conviene que no todo sean batallas, asà que existe también un apreciable intento de darle algo de entidad a sus personajes, especialmente a Marshall, nuestro protagonista, y al resto de ‘los 7 magnÃficos’.
Sin embargo, hay que admitir que la mayorÃa de estos personajes cumplen con el mero estereotipo, y que el affaire de Marshall con Isabel (Kate Mara) está bastante metido con calzador (parece que como si fuera necesario adjudicarle siempre un interés amoroso al prota para darle vidilla a la trama, cuando muchas veces no hace sino estorbar).
Aún asÃ, como director y coguionista, de lo que más se beneficia English es de tener en sus filas a un reparto la mar de competente.
Purefoy, Giamatti (un pelÃn sobreactuado siempre que hace de villano), Cox, Derek Jacobi, Charles Dance, Jason Flemyng, Mackenzie Crook (estos dos últimos ya coincidieron con Purefoy en Solomon Kane) y el resto de actores y actrices hacen un buen trabajo interpretativo, y le dan un plus a una pelÃcula que se interesa más en ser un salvaje y entretenido divertimento (que es en donde funciona mejor) que en una recreación épica y emocionante de un famoso hecho histórico.
Igualmente, podemos constatar que no se resiente demasiado de su escaso presupuesto, y que tanto la ambientación como el trabajo de fotografÃa y la banda sonora están logrados.
Los efectos digitales, aunque mejorables, también dan el pego (si uno no se pone muy quisquilloso), y consciente del presupuesto que maneja, English opta por no abusar de ellos y aprovechar al máximo lo artesano.
Con todo, para pasar el rato, no es una mala opción.
Secciones: CrÃticas, Noticias | Portada |
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Sábado 23 de Julio de 2011 a las 11:10
La firma de la Carta Magna convirtió a Inglaterra en el régimen parlamentario más antiguo del mundo (que no en la democracia más antigua, como a ellos les gusta decir a veces). Osea, que el tema que toca la pelÃcula es bastante importante.
El cine épico-histórico es mi favorito y se hace muy poco, asà que iré a verla, aunque no tengo demasiadas esperanzas en ella.
Para empezar William Marshall, aunque efectivamente estaba asociado a la Orden del Temple (una organización muy prestigiosa por aquél entonces) nunca actuó como tal, y no fue miembro de pleno derecho hasta el dÃa de su muerte, cuando fue enterrado con el hábito en una iglesia templaria. Por la época en la que se sucede esta historia ya habÃa sido Mariscal de Inglaterra y habÃa gobernado el reino en ausencia de Ricardo Corazón de León. Imagino que el resto de la cinta se tomará licencias de ese tipo.
Lo que es una pena es que James Purefoy se haya especializado en este tipo de pelÃculas de serie B. Creo que es un buen actor y tiene presencia.
Sábado 23 de Julio de 2011 a las 11:22
Delaney, piensa que en ésta, y en muchas otras pelÃculas, las licencias son habituales. De todas formas, el núcleo de la historia es básicamente el asedio. “Templario” podrÃa pasar por una pelÃcula más de la filmografÃa de Neil Marshall si no fuera porque es otro inglés el que la dirige. Asà que no esperes una pelÃcula histórica con mucha épica, sino un entretenimiento violento con un trasfondo histórico.
Saludos ;)
Sábado 23 de Julio de 2011 a las 11:25
Osea, como bien dices en la crÃtica: pasar el rato.
No es poco.
Sábado 23 de Julio de 2011 a las 11:33
Básicamente, eso es. Aunque se hecha de menos una dirección más clásica y acorde al tipo de pelÃcula que es, que con tanto movimiento no te enteras muy bien de quién pega el espadazo y quién lo recibe.
Sábado 23 de Julio de 2011 a las 11:34
Por cierto, me gustarÃa hacer una matización a mi propio comentario que, os parecerá una chorrada pedante que no viene a cuento, pero no me resisto a hacerla. En realidad el parlamentarismo leonés es más antiguo que el inglés. Alfonso IX reunió por primera vez la Curia Regia en 1188 (Inglaterra lo hizo en 1265). Por lo tanto todo el parlamentarismo tÃpicamente europeo, antecedente de la democracia actual, viene de ahÃ.
Lo que es cierto es que el único que ha llegado hasta nosotros sin interrupciones ha sido el inglés.
La diferencia es que ellos hacen pelÃculas sobre el tema y nosotros ni lo sabemos. Asà nos va…
Sábado 23 de Julio de 2011 a las 11:38
Bienvenidas sean esas aportaciones de historia ;)
Sábado 23 de Julio de 2011 a las 13:41
El primer parlamentarismo fue el que se produjo en las ciudades de la Antigua Grecia, y luego hubo muchos más antes que el leonés.
Respecto a la pelÃcula, quizá estas obras de serie B no tengan grandes guiones ni una producción holgada, quizá sean olvidadas al dÃa siguiente de verlas, pero por regla general suelen ser al menos entretenidas, asà que le daré una oportunidad.
Sábado 23 de Julio de 2011 a las 13:54
Rosolina, yo hablo del parlamentarismo actual, que tiene sus raÃces en las Cortes medievales. El primero fue el leonés. Antes estuvo el Althing islandés (año 1000) que tuvo una influencia y una repercusión absolutamente nula en el resto de Europa por su lejanÃa. Por lo tanto todo el sistema parlamentario que conocemos ahora tiene su origen en este movimiento medieval, ya que los ejemplos anteriores que mencionas (que hay muchos) no llegaron hasta nosotros. El inglés sÃ. Es de lo que hablo.
Pero en fin, creo que este no es el sitio…
Domingo 24 de Julio de 2011 a las 12:43
Pues para ser una pelicula que la gente critica tanto no esta nada mal. Claro que tampoco es para tirar cohetes, aunque viendo el panorama actual es la mejor que he visto en bastante tiempo. Es verdad que se abusa de crudeza en la batalla, algo escatologica. Pero que pelicula de la edad media no nos muestra este estilo de vida de sus gentes? En cuanto los primeros planos que no dejan ver los detalles de las batallas, tampoco es abusivo, al menos no hay que llevarse una aspirina para el dolor de cabeza, como en otras peliculas.
Lo unico que objetar es el abuso de violencia, rallando en lo absurdo, pero esto es un defecto menor, que le quita algo de brillantez.
Jueves 28 de Julio de 2011 a las 2:15
Las pelis de temática histórica me suelen gustar porque aunque se tomen sus licencias, siempre aprendes o recuerdas algo. La medieval es una época que me llama la atención asà que está de más decir que me disponÃa a disfrutar de la cinta con la mejor de las predisposiciones, pero he de decir que, a grandes rasgos, no me ha gustado. Si hubiese estado advertida de lo que me iba a encontrar, quizá no estarÃa tan decepcionada. Creo que pretendÃa más de lo que finalmente ha logrado. El argumento es efectivamente el que cuentas en el post, pero a mi parecer el resultado es muy pobre, aunque podrÃa haber sido peor. Los actores, creo que han estado muy correctos, pero la dirección, el montaje, el guión… en fin… Ejemplos: La historia del templario y la sra del castillo está muy mal llevada; también hay unos cortes entre escenas que son espantosos; el movimiento de cámara en las peleas se hace un poco pesadito, la crudeza de algunas escenas llega a ser demasiado gore, vamos, que está de más. En algún momento pensé que se trataba de una de las pelis sobre el marqués de Sade. Hay una escena en la que el templario deberÃa aparecer “como un dios” ,con un halo de grandeza, pero está tan mal rodada que sólo ves a un tÃo montando a caballo…, no lo consigue. También hay escenas que llegan a ser un poco repetitivas.,que parece que están duplicadas en la peli. La profundidad de los personajes… no se logra (para mi). En resumen: a mi parecer ha acabado siendo una amalgama de buenos materiales (argumento, actores) a los que no se ha sabido sacar provecho. Una lástima. ¿Recomendable?mmm para pasar el rato sabiendo a lo que vas., si no te pegas el batacazo padre.
Jueves 6 de Diciembre de 2012 a las 9:57
Sinceramente, os recomiendo que leáis la trilogÃa templarÃa en la que está basada la pelÃcula. El autor es Jan Guillou y como en tantas otras veces el libro supera en mucho la pelÃcula. Para mà la pelicula a sido un malo y breve resumen de los libros.