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‘Mi semana con Marilyn’, crÃtica. Ligera y agradable, pero inocua. Lo mejor: Michelle Williams.David Ribet (Pliskeen) | 25 de Febrero de 2012 |
De seductores ojos azules, de brillante cabello rubio platino, de seductora silueta curvilÃnea y de dulce y embriagadora voz… Asà era Marilyn Monroe, una de las estrellas más emblemáticas de los años dorados de Hollywood y toda una sex symbol que encandiló a los espectadores de la época y también a los de décadas posteriores.
Su vida, sin embargo, no fue un camino de rosas… Pasó su niñez sin conocer un padre y quedando al cuidado de una madre con graves trastornos mentales que no pudo hacerse cargo de ella como debiera, lo que llevó a la joven Norma Jean (su verdadero nombre antes de adjudicarse uno de artÃstico) a vivir con diversas familias adoptivas e incluso a pasar por un orfanato.
A la edad de 18 años su vida cambió a mejor cuando inició su carrera de modelo, escaparate que le sirvió un año después para introducirse en el mundillo del cine realizando pequeños papeles en pelÃculas y series de televisión.
A principios de la década de los cincuenta ya empezó a ser un rostro conocido gracias a pelÃculas como “Niagara†o “Los caballeros las prefieren rubiasâ€, trabajando con directores de renombre y gran talento como Howard Hawks, Billy Wilder, Otto Preminger o George Cukor. Aquellos fueron sus años de mayor éxito y su consagración como actriz, pese a que algunos aún seguirÃan poniendo en duda su talento interpretativo y considerándola una mera cara bonita.
En 1962 llegarÃa la tragedia, falleciendo en su domicilio a causa de una sobredosis de barbitúricos. Dicho suceso fue calificado por las autoridades como un más que probable suicidio, aunque siempre hubo voces que hablaron de posible asesinato.
Sea como fuere, lo que es bien seguro es que Marilyn Monroe permanece muy viva en el recuerdo de muchos profesionales y amantes del séptimo arte, asà que era cuestión de tiempo que su vida fuera llevada a la gran pantalla.
Como ocurre a veces en la meca de Hollywood, dos proyectos surgieron a la vez con mismas intenciones, pero en este caso (como en otros tantos), sólo uno de ellos sobrevivió: My Week with Marilyn (aka Mi semana con Marilyn; sÃ, traducción literal, por sorprendente que parezca).
El otro proyecto anunciado como “Blondieâ€, basado en unas falsas memorias de Joyce Carol Oates, con Naomi Watts encarnando a Monroe y bajo la dirección de Andrew Dominik (El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford) quedó en agua de borrajas.
Recién casada con Arthur Miller (Dougray Scott) y coincidiendo con su luna de miel, Marilyn Monroe (Michelle Williams) llega a principios del verano de 1956 a Inglaterra para rodar “El prÃncipe y la coristaâ€, el film que le harÃa compartir escena con el célebre Sir Laurence Olivier (Kenneth Branagh), legendario actor británico de teatro y cine, que protagonizaba, producÃa y dirigÃa la cinta.
Ese mismo verano Colin Clark (Eddie Redmayne), un joven de 23 años recién licenciado en Oxford y aspirante a director, pisaba por primera vez un set de rodaje como ayudante en “El prÃncipe y la coristaâ€.
Cuarenta años después, Clark relató sus experiencias durante los seis meses de rodaje en un libro autobiográfico: “El prÃncipe, la corista y yoâ€. Pero en el libro se omitÃa lo que habÃa pasado durante una semana. Años después, en una secuela de su autobiografÃa llamada “Mi semana con Marilynâ€, Clark contó lo que ocurrió en esos siete dÃas que compartió con la mayor estrella de todos los tiempos.
A diferencia de otras recientes producciones biográficas como “J. Edgar†o “La dama de hierroâ€, la pelÃcula del debutante Simon Curtis no abarca “toda†una vida del personaje radiografiado ni pretende tampoco hacer un resumen de sus mejores y peores momentos, sino que se centra en un periodo muy concreto de su vida; un periodo contado a través de los recuerdos y experiencias de un joven “chico de los recadosâ€.
A falta de flashbacks, el director recurre al no menos manido –aunque aquà efectivo- recurso de la voz en off para relatarnos los pormenores de un problemático rodaje desde la perspectiva de Colin Clark, un don nadie que compartió paseos y caricias con uno de los mayores iconos del siglo XX.
Marilyn llega a Inglaterra convertida en una estrella tras su paso por pelÃculas tan populares como “Los caballeros las prefieren rubias”, “Cómo casarse con un millonario†o “La tentación vive arribaâ€.
Sin embargo, para sus adentros sigue mostrando una gran inseguridad en sà misma, algo que trata de remediar con la ayuda de Paula Strasberg, actriz de teatro que la instruye y aconseja siguiendo las pautas del “Método†aplicadas por su marido Lee Strasberg (basándose éste en el sistema Stanislavski) y que también emplean intérpretes coetáneos como Montgomery Clift, James Dean, Marlon Brando o Paul Newman (y que más tarde siguieron otros actores como Robert De Niro, Al Pacino, Dustin Hoffman o Jack Nicholson).
Con “El prÃncipe y la corista†Marilyn pretende mejorar sus aptitudes interpretativas para lograr que la tomen en serio como actriz y dejar de ser reconocida solamente como una bomba sexual. Sin embargo, pese a su buena voluntad, el rodaje no marcha como era de esperar. Laurence Olivier cada dÃa está más exasperado con la actitud despreocupada y poco profesional de su joven compañera de reparto, que es incapaz de llegar puntualmente a los rodajes y de aprenderse la lÃnea de dialogo más sencilla del guión.
Es por ello que la falta de entendimiento y las discusiones entre ambos son constantes, lo que no hace más que aumentar la inseguridad y el malestar de la actriz.
Entre Marilyn y Olivier se establece una especie de relación amor-odio, o mejor dicho, admiración-odio. Ambos desean trabajar juntos, pero la visión de su trabajo como intérpretes es diametralmente opuesta y los rifirrafes son constantes. El rodaje se convierte en un infierno para ambos, y Marilyn sólo consigue evadirse de sus preocupaciones y disgustos abusando de alcohol y barbitúricos, y tonteando con un jovencito ingenuo y enamorizado, el ayudante Colin Clark.
Curiosamente la razón de ser de esta pelÃcula, es decir, el contarnos el affaire de siete dÃas entre Monroe y Clark, es lo menos atractivo de la historia.
No se puede negar que a través de los ojos de Clark nos acercamos a la Marilyn más humana y más imperfecta. Cuanto más nos adentramos en su intimidad y más conocemos sus miedos y sus angustias, más nos alejamos de la estrella mediática y famosa actriz de Hollywood que ven los demás.
Sin embargo, su efÃmero amorÃo (la actriz tenÃa fama de rompecorazones, y no olvidemos que en ese momento está casada con Miller, su -para más inri- tercer marido) no termina de resultar demasiado interesante, bien porque no paramos de asistir a abundantes clichés de corte romántico o bien porque el propio personaje de Clark nos resulta demasiado insulso como para causarnos cierta empatÃa. Algo en lo que además colabora la apática y monocorde actuación de Eddie Redmayne, que parece repetir el mismo tedioso registro de mentecato atolondrado visto ya en “Los pilares de la Tierra†o “Black Deathâ€.
PodrÃamos vivir sin conocer los detalles de esa inolvidable semana que Clark pasó con Marilyn (asumiendo que lo que se nos cuenta sea verÃdico), pero son más importantes aquellos otros momentos que verdaderamente ansiábamos contemplar.
Esos destellos de “cine dentro de cine†con los que nos obsequian director y guionista son lo más agradecido de la pelÃcula, asà como el permitirnos disfrutar de la majestuosa interpretación de Michelle Williams (en un papel propuesto inicialmente para Scarlett Johansson). En sus gestos, en su mirada, en su voz… Williams es Marilyn Monroe, ni más ni menos.
La pelÃcula nos permite descubrir la mujer que habita bajo la piel de la famosa actriz, y nos desvela que el personaje más difÃcil que Norma Jean tuvo que encarnar jamás fue, precisamente, el de Marilyn Monroe. Probablemente fuese el peso de ser quién era y de la presión mediática e incomprensión que sufrÃa a su alrededor (salvo por parte de Strasberg, que además de profesora serÃa su confidente) lo que acabó destruyéndola y, en consecuencia, convirtiéndola en una leyenda.
Pero ante todo, aquà debemos atenernos tanto a su vida privada como, de forma más secundaria, a su vida profesional, y los avatares del rodaje de “El prÃncipe y la corista†son una buena muestra de lo mucho o poco que podÃa dar de sà como actriz.
Tras su colaboración en “La tentación vive arriba”, Billy Wylder juró que jamás volverÃa a trabajar con ella, algo que luego no pudo cumplir (coincidirÃan de nuevo en “Con faldas y a lo locoâ€), pues él mismo admitÃa que “cuando la volvÃa a ver, siempre la perdonabaâ€. De algún modo, eso queda plasmado en la figura de Laurence Olivier, al que encarna un estupendo Kenneth Brangh, pues quién mejor que un apasionado de Shakespeare para interpretar a otro apasionado del dramaturgo inglés; quién mejor que un actor/director para encarnar a otro actor/director (más siendo un servidor de la opinión de que Branagh ha sido y será siempre mejor en lo primero que en lo segundo).
Marilyn saca constantemente de sus casillas a un ciertamente endiosado y anquilosado Olivier, pero éste se rinde a sus pies cuando la muchacha borda su papel con esa frescura y esa fogosidad que tanto la caracterizaron. Y ese amor-odio es el que tan celo y recelo produce en su esposa, Vivien Leigh (Julia Ormond).
Pese a lo descrito en párrafos anteriores, lo cierto es que “Mi semana con Marilyn†mantiene casi en todo momento un tono ligero y agradable. Curtis consigue una pelÃcula interesante pero de discretos resultados, y en dónde todo el peso de la misma recae en una formidable Michelle Williams.
Y es que este año no parece que vayamos a asistir a ningún gran biopic, aunque todos ellos nos han dejado interpretaciones para el recuerdo.
Secciones: CrÃticas | Portada |
Etiquetas: critica, Mi semana con MarilynDanos tu opinión estrictamente sobre el tema de este post. Te rogamos que no utilices un lenguaje ofensivo o de provocación respecto al resto de comentaristas ni dejes comentarios irrespetuosos contra los foreros o los autores del blog. En caso contrario, nos reservamos el derecho de admisión y la posibilidad de moderar o eliminar el comentario, e incluso de aplicar el sistema de baneo con el infractor de estas normas. Incluye el enlace que te parezca importante en relación a este post, siempre que no se trate de promoción o publicidad descarada, copiando y pegando la dirección de internet correspondiente en el cuadro de mensaje.
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Lunes 27 de Febrero de 2012 a las 1:29
Estoy viendo la pelÃcula. Williams tiene de Marilyn Monroe lo que to del Tiburón de Jaws
Martes 27 de Marzo de 2012 a las 4:52
de verdad que es una pelicula q me gusto mucho y esta critica esta simplemente espectacular yo necesitaba hacer un ensayo de literatura y me ayudo muchisimo felicito a quien lo hizo es excelente muy buen analisis sobre la pelicula que digo buen es buenisimo, ademas excelente analisis y sobre la vida de esta fabulosa y exitosa actriz me encanto…. Saludos :$
Martes 10 de Abril de 2012 a las 17:55
[...] irremediable, y más después del reciente estreno de la poco sonada y algo descafeinada ‘Mi semana con Marilyn‘) y viajar a Los Ãngeles (más irremediable todavÃa porque son muchas sus imitadoras), [...]