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Los niños de Huang Shi (2008)

David Cárdenas (YB) | 9 de Noviembre de 2008 |

Los niños de Huang Shi (2008)Me dijeron mis acompañantes: ‘Repósala, repósala, a ver lo que dices en la crítica’, consejo salvacollejas de dos féminas a las que esta película les encantó.

Pues la verdad, a riesgo de que renuncien a ir conmigo otra vez al cine, diré que la he reposado bien, porque la ví el día de su estreno y a fecha de hoy casi la tenía olvidada, pero nada, sigo en mis trece.

‘Los niños de Huang Shi’ me dejó el mismo poso en la memoria y en el corazón que una entrega de cualquier telenovela milcapitular de medio pelo. Considero que la palabra ‘drama’ con mayúsculas debería haber ido pegada como una lapa a este filme, porque su escenario y el momento histórico, la invasión japonesa de China de 1938, lo pedían a gritos. Sin embargo, muy poquitos minutos del metraje tuvieron para mí ’sangre’, y no lo digo en sentido literal.

Más aún si se trata de una historia real, dato que por sí solo suele activar el chip de la sensibilidad de cualquier devorador/a de pañuelillos de celulosa de usar y tirar.

No sé si conoceréis la figura de George Hogg (confieso que yo no hasta que ví la cinta) pero su labor humanitaria en este mundo, localizada en el citado país asiático y concretamente en un lugar llamado Huang Shi, fue tan encomiable que no dudo de la utilidad de este producto cinematográfico, dirigido por Roger Spottiswoode: Hogg, de origen inglés y recién licenciado en Oxford, que sufrió en sus carnes las consecuencias de aquella guerra tras estar a punto de ser ejecutado por infiltrarse en territorio ocupado de Nanjing y tomar unas fotografías de la terrible matanza de doscientos chinos, hombres y mujeres disparados e incinerados por los soldados japoneses, se recuperó en un colegio abandonado e infestado de ratas con sesenta niños que se encontraban al cuidado de una anciana.

George convirtió el orfanato en un hogar, reconstruyendo el colegio, organizando una vida escolar para educar al rebelde grupo, consiguiendo dinero para comida, sembrando huertos, y evitando que los militares nacionalistas los reclutaran para luchar en el frente contra el ejército japonés.

Pero por lo que más se le recuerda fue por la travesía que hizo con los niños, ante al avance japonés, hacia el oeste del país, recorriendo unos 970 kilómetros, por parajes inhóspitos, con carros tirados a mano y por mulas, con provisiones para varios días, y salvando las inclemencias del pleno y duro invierno, con el objetivo de llevarlos a un lugar seguro en una aldea en la zona del desierto de Gobi. Allí murió de tetanos, por una fatal herida, quedando ‘huérfanos’ de nuevo estos niños pero dejándoles una vida mucho mejor de la que tenían cuando los conoció. Hoy tiene un monumento en Shandan en su memoria por ser un héroe.

Esta historia, que con sólo ser leída emociona, ha sido trasladada para mí por Roger Spottiswoode con una falta de emoción, ya no sólo visual sino narrativa, desoladora. Puede que el guión de Jane Hawksley y James MacManus no haya sido lo suficientemente poderoso para sacar petróleo en forma de congoja y lágrimas, pero me decanto más porque este director tiene tan mimetizadas las reglas del telefilme, por su larga trayectoria en la pequeña pantalla, que no ha sido capaz de desprenderse de ellas. Eso es lo que me ha parecido ‘Los niños de Huang Shi’, un telefilme de media tarde con buenas intenciones pero soso y mínimamente pasional.

Estamos de acuerdo que Hogg no era un superhombre, no era un machito yanqui de los que estamos acostumbrados a ver en miles de largometrajes épicos, era un delicado hombre corriente universitario que se encuentra sin querer con aquel panorama chino; ni tampoco la forma en la que la población china soportaba el dolor de una guerra, de forma casi sumisa, es la misma que la manera en la que respondía al terror cualquier otra etnia masacrada bélicamente de más fuerte raza. Supuestamente es lo que se refleja en la gran pantalla al ver esta cinta, con lo que es de suponer que por ello se han evitado grandes efectos visuales, pero es que no son necesarios demasiados artificios de cámara para llegar a la ‘patata’ del espectador con un drama.

Por otra parte, su previsibilidad, artificialidad, convencionalismos y topicazos le hacen pocos favores y le privan del impacto que debería haber tenido y que para un servidor no tiene.

Es una cinta muy normal, se puede ver, y con la mediocridad cinematográfica de hoy en día podría colar, pero a mí no me ha llegado. El epílogo, pura imitación de ‘La Lista de Schindler’, causa interés por ser un testimonio real de los auténticos niños de Huang Shi, pero su factura sigue siendo de producto menor.

El reparto elegido tampoco la saca de esa normalidad indestacable. El que tiene más peso, el que encarna a nuestro protagonista, Jonathan Rhys-Meyers, es un modelazo ideal, cuya imagen venderá colonias a tituplén por 20 segundos escasos de anuncio sin texto en pantalla pequeña, pero esta vez es un limitado transmisor de sentimientos en pantalla grande.

Salvo dos o tres escenas en las que la tensión interpretativa que muestra le hace visiblemente vulnerable y físicamente desprotegido, haciendo que sus venas se parezcan a rotuladores del bingo de los gordos, el resto de fotogramas que están a su servicio no me hicieron ser cómplice testigo de lo que ocurría. Parecía que cumplía el trámite.

A Radha Mitchell, parte femenina importante de la trama, cuyo personaje es apoyo vital de Hogg, le ha hecho falta el empaque de otras atrices para sobresalir. Y, por supuesto la complicidad con Rhys-Meyers, que yo la he notado bajo mínimos.

Chow Yun Fat y Michelle Yeoh están casi de paso, así que poco transmiten, salvo que tienen aureola de estrellas hollywoodienses y eso siempre rellena.

En definitiva, y resumiendo mucho, para mí a esta película le ha faltado alma, por eso me resulta olvidable. No sé si con todo lo dicho querrán venir conmigo al cine otra vez las susodichas féminas. Voy a probar a ver.


Secciones: Críticas | Portada |

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3 comentarios a 'Los niños de Huang Shi (2008)'

  1. Mangafan ha comentado:

    Domingo 9 de Noviembre de 2008 a las 8:37

    Solo ver el poster y sabes a lo que te enfrentas, el tipico poster de pillar fotogramas del film y plas plas plas.

  2. Ezequiel ha comentado:

    Domingo 9 de Noviembre de 2008 a las 19:17

    Hombre, el poster no sera la repanocha, pero sinceramente, creo q es lo de menos (y q yo sepa eso no son fotogramas, sino mas bien fotos de promocion de los personajes, algo comun en algunos poster). Tengo ganas de ver esta pelicula, aunq se q me va a decpcionar. Pero viendo tu critica me esperare a verla en dvd

  3. Nefer ha comentado:

    Lunes 10 de Noviembre de 2008 a las 10:13

    Yo tb pretendía verla, xo sabiendo ya de q va … pues esperaremos a verla en casa, un domingo lluvioso con la mantita en el sofá, q si no nos gusta … siempre podemos cambiar al partido del plus, je, je.

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