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‘La Invención de Hugo’, crítica. Una declaración de amor hacia el séptimo arte.David Ribet (Pliskeen) | 24 de Febrero de 2012 | 15 Comentarios [+]
No fuimos pocos los que nos echamos las manos a la cabeza al comprobar que Martin Scorsese había caído víctima (otra más…) del embelesamiento del efecto estereoscópico. Más nos descoló el enterarnos que sucumbiría ante tan anodina moda con la adaptación de un libro infantil.
¿Scorsese dirigiendo un relato infantil y en 3D? Aquí había algo que no nos cuadraba.
Pero Scorsese es Scorsese, y algo tenía que tener “The Invention of Hugo Cabret”, el libro escrito e ilustrado por Brian Selznick, para que el director decidiera llevarlo a la gran pantalla. Y vaya si lo tiene…
París, años 30. Hugo Cabret (Asa Butterfield) es un niño de 12 años huérfano que vive escondido en la estación de tren Gare Montparnasse. El muchacho pasa los días ajustando los relojes de la estación, robando alimento para sobrevivir y trabajando en el proyecto más ambicioso de su difunto padre: la reparación de un autómata estropeado, un hombre mecánico supuestamente capaz de escribir con un pluma estilográfica.
Bajo un aterciopelado manto de infantilismo y ñoñería dignos del más empalagoso producto de la factoría Disney se esconde toda una declaración de amor hacia el séptimo arte, lo que sin duda hace ganar enteros a una película cuyo metraje resulta tan desigual y carente de emoción e interés en su primer tramo como cautivador y entrañable en su segunda mitad.
El director abre el telón con la sana intención de ubicarnos en el majestuoso París de los años treinta mediante un armonioso plano panorámico a golpe de infografía digital, y también con la más lucrativa intención de mostrarnos las bondades de su inmersión en la técnica estereoscópica. Enseguida comprobamos la destreza con la que Scorsese ha ido aplicando el efecto 3D aquí y allá para regocijo de los que disfrutan del cine cual infante en un parque de atracciones.
La planificación de los encuadres y movimientos de cámara dan fe de que mucha secuencia ha sido pensada para que las tres dimensiones cobren vida y todo quede mucho más resultón, a costa incluso de que en algunas ocasiones se produzcan sensaciones de proximidad un tanto extrañas (objetos que parecen encontrarse a mayor distancia de la que realmente se le presupone) y se sacrifique la vivacidad/intensidad de los colores.
Pero como casi toda película estrenada bajo este formato, el atractivo y la apreciación de dicho adorno se olvida pronto, y apenas caemos en la cuenta de su presencia salvo en las contadas ocasiones en las que algunos planos bien calculados nos recuerdan que seguimos con las oscuras gafas puestas.
Así pues, vayamos al meollo de la cuestión y a lo que realmente importa en una película: la historia.
Nuestro protagonista, el joven Hugo Cabret, podría pasar perfectamente por un personaje salido de la imaginación de un Charles Dickens al que se le habrían añadido ciertas reminiscencias “leonardodavincescas” (si se me permite la osadía de inventarme tal palabro).
En un bello entorno parisino (una majestuosa estación de tren) confluyen distintos personajes (cada uno de ellos implicado en su respectiva mini –pero que muy mini- subtrama) que, de algún modo u otro, intervienen en la rutina diaria de Hugo, un joven huérfano con ocupaciones poco comunes para un chico de su edad: poner en hora los relojes de una estación entera y robar a los comerciantes de la zona para poder alimentarse, ya que no hay ningún adulto que se haga cargo de él.
Esto último le conlleva a sufrir constantes persecuciones por parte del principal –e implacable- representante de la ley en la estación, el Inspector Gustav (Sacha Baron Cohen, bufón polémico/actor cuando quiere), un hombre lisiado por culpa de la Gran Guerra que parece sentir muy poco aprecio por los ladronzuelos de corta estatura.
A medida que avanza el metraje vamos conociendo más detalles sobre el pasado de Hugo, descubriendo por qué está tan sólo y cómo una estación de tren ha terminado convirtiéndose en su hogar. Pero lo que más llama nuestra atención es su empeño por reconstruir un autómata de inexpresivo semblante. Y eso nos lleva hasta la tienda de juguetes de Georges (Ben Kingsley), lugar del que Hugo sustrae la mayoría de las piezas que necesita para tal empresa.
En un principio creemos que el dichoso robot es la clave de la película, y que la búsqueda de una pieza fundamental para su correcto funcionamiento será el pilar de la trama. Pero no.
Lo que el guionista John Logan nos quiere contar es algo muy distinto, y por un momento nos quedamos algo desconcertados porque esto no se parece en nada (por suerte, debo decir) a la épica aventura infantil que nos estaban vendiendo (aquí la mayor aventura consiste en trastrabillar subido a una silla). Es entonces cuando empiezan a saltar las alarmas, más sabiendo que por el momento no están ocurriendo grandes cosas y que el protagonista está resultando demasiado insulso para sostener todo el peso de la película él solito (miedo me da lo que pueda ocurrir con la adaptación de “El juego de Ender”).
Pero a poco a poco se van vislumbrando las verdaderas intenciones de tan tremendo despliegue visual y de producción; se van conectando ciertos acontecimientos y se va comprendiendo la presencia de ciertos personajes.
Aún no queda claro dónde quiere llevarnos Scorsese (¿empezará ahora esa gran aventura que le promete Hugo a su nueva amiga Isabelle?), pero ya hemos encontrado el camino hacia la luz, y ahí es cuando esto empieza a funcionar con la precisión de un reloj suizo. Ha habido que aguantar alguna que otra licencia infantiloide y una narración un tanto arrítmica, pero cuando el mago (Scorsese) pone todas las cartas sobre la mesa es cuando realmente disfrutamos del gran truco que nos ha estado preparando.
Porque aquí hay magia, muchísima magia. Pero no aquella de ancestrales hechiceros sino de la de virtuosos ilusionistas. Porque aquí, lo que hay, es la demostración de la más pura y excelsa magia que el ser humano ha podido jamás alcanzar: la magia del cine (y me consta que ya he repetido cinco veces la palabra magia, contando esta última).
El poder de la imaginación puesta al servicio de unos pioneros y verdaderos visionarios (palabra que hoy en día se la adjudican a cualquiera) que dieron vida a historias de todo tipo para crear un arte que ha ido maravillando a generación tras generación; un arte que ha evolucionado de forma increíble década tras década hasta nuestros días.
Scorsese y cía recuperan y transmiten la ilusión de aquellos primeros pasos del celuloide a través de los ojos de un impresionable niño de 12 años, aunque al final, quién menos nos importe de toda esta historia sea, precisamente, el triste niño huérfano (y de su amiga Isabelle casi que ya ni nos acordamos).
Este gran homenaje al cine en el que deviene “Hugo” no convierte a ésta en la gran película que debiera ser (aunque estoy seguro que a muchos sí se lo parecerá), principalmente por el descompensado torrente de emociones que transmite a lo largo de sus dos horas y el artrítico desarrollo de personajes, amén de un protagonista sin mucho interés que, por suerte, cede al final su protagonismo al verdadero amo y señor de esta historia (y no diré nombres para no chafar la sorpresa).
El resultado no posee el equilibrio perfecto de las grandes obras, y la principal razón de ser del filme reside principalmente en su último tercio, donde se echa toda la carne en el asador y se despliega toda la artillería cinéfila para cautivar los corazones de los amantes de este, a veces, asombroso arte.
Es imposible no caer rendido a los pies de Scorsese durante esos entrañables y gozosos minutos que ya de por sí justifican el visionado de su último (pero no mejor) trabajo. Pero valorando el conjunto y dejando a un lado la cinefilia y la nostalgia más embriagadoras, Hugo no es, a ojos de un servidor, esa gran obra maestra que tanto se proclama a los cuatro vientos.
La emoción está ahí, buscando atraparte con una hora y pico de retraso, y por ello no cala en la magnitud debida. Y la gratuidad de secuencias como el accidente ferroviario, metida con calzador en el ya clásico momento onírico (aquí, además, premonitorio) no son una solución muy lícita, que digamos.
De todos modos, es innegable que el paso de Scorsese por el cine para todas las edades (más familiar que infantil) es una agradable y constructiva experiencia de la que quizás otros habrían salido escaldados y de la que él ha salido totalmente reforzado (la crítica y el público ha sido prácticamente unánime en cuanto a alabanzas).
Porque Scorsese es un cineasta con mayúsculas, y después de esta amable y evocadora lección de historia jamás nos atreveremos a dudar de sus futuras elecciones, aunque éstas no estén siempre a su altura. “Hugo”, que tiene detrás el Scorsese más personal y cinéfilo que se ha visto hasta la fecha, tiene las de ganar precisamente con la comunidad cinéfila más que con el espectador de a pie (serán los números de taquilla los que me den o quiten la razón).
P.D.: Para homenaje al cine me quedo con “The Artist”, en donde la magia empieza desde el minuto uno y ya no termina hasta que aparecen los créditos finales.
Secciones: Críticas | Portada |
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Viernes 24 de Febrero de 2012 a las 1:27
Ir a verla no espereis magia, ni abrumadora acción ni fantasía solo ilusion, sentimiento es espectacular la película he ido a verla de preestreno hoy 23/02/12 y he salido emocionado porque los sueños son lo unico que no se pierden.
La mejor pelicula de Martin Scorsese en años
Viernes 24 de Febrero de 2012 a las 1:39
“Bajo un aterciopelado manto de infantilismo y ñoñería dignos del más empalagoso producto de la factoría Disney se esconde toda una declaración de amor hacia el séptimo arte.”
La declaración de amor no está escondida bajo infantilismo y ñoñería sino bajo una historia que se pierde por el camino y ni siquiera al final, se retoma, sino que cambia de registro, acción y protagonistas.
La película en sí es disfrutable pero queda a medio camino en todos los aspectos y ni la maestría de Scorcese la salva…
Gran crítica, sólo diré que sí que es verdad que nos vendían una aventura infantil épica y que esto no es lo que esperábamos (o al menos yo esperaba) de ella… Pero no por suerte sino por desgracia. Eso me atrayó al cine y salí decepcionado. Aunque también contento con el desenlace y la historia que lo desencadena.
Viernes 24 de Febrero de 2012 a las 2:26
Y a mi que The artist me desilusionó profundamente… esperé que se desarrollara de forma mucho mas profunda la lucha interna del protagonista que se plantea en un leve destello con ese fantástico sueño en el que todo empieza a producir sonido menos el… Creo que habría sido aún mucho mejor si este hubiera sido el verdadero motivo de desarrollo del film.
The artist me parece una buena película, pero creo que no brilla especialmente en sus momentos dramáticos, ni en comedia… simplemente (y aquí voy a resultar bastante troll) creo que juega con la ventaja de ser “la rara de este año”… y por ello el foco de atenciones. Por supuesto me pareció una película muy bien realizada y con ciertos momentos que desde el primer momento me resultaron puro icono… pero como digo, creo que la película peca de ser un paseo poco trascendente que no “llega” como debiera resultando ligeramente anecdótica.
Muchas ganas tengo de ir a ver La invención de Hugo… a ver si no me defrauda
Viernes 24 de Febrero de 2012 a las 3:20
Me pareció visualmente impactante, hermosísima y con un uso del 3d mas que correcto, sin embargo, no logro emocionarme en ningún momento como debería haberlo hecho. No ganará, y no merece ganar. Sigo pensando que The Descendants es la mejor opción, aunque The Artist es imparable a esta altura.
Sábado 25 de Febrero de 2012 a las 10:16
Esta pelicula podra ganar un monton de premios y tecnicamente ser estupenda! Pero creo que a la peli le falta la misma chispa que el automata y en ningun momento llega a ilusionar mas alla de los minutos finales… Pero ya es tarde y uno siente que lo que ha ido a ver no se encuentra en ese film.
Domingo 26 de Febrero de 2012 a las 2:32
David ¿donde las visto de preestreno? yo la vi de preestreno tambien el 23/2/12 con un amigo en el Nervion Plaza de Sevilla, me tocaron dos invitaciones con el Correo de Andalucía y Canal+ y si, la película es pura magia, salimos maravillados del cine, al menos yo, me sentí como, cuando era un niño, y vi por primera vez una película en el cine y me quede maravillado con esa magia del celuloide y de como los sueños de un chiquillo, se veían plasmados en esa pantalla. “la Invención de Hugo”, es una película hecha por un amante del cine para, verdaderos amantes del 7º arte, una lección de historia del cine, de sus origenes y nos recuerda algo, que ya se había olvidado, que el cine es una fabrica de sueños, es donde se crea y nace la magia.
Sobre el 3D, diré que es el mejor 3D que se ha hecho hasta la fecha, hasta el propio James Cameron dijo, que de todas las películas, que se ha rodado en formato 3D incluidas las suyas(por Avatar), esta, es la que mejor ha sabido utilizar ese formato.
Antes de ver esta película, tenia como favorita a The Artis(que tambien me encanta) pero, esta claro que “La invencion de Hugo” va acaparar todos o la gran mayoría de los premios Oscar, “The Artis” es una gran película y otro homenaje a los inicios del cine como es “La invención de Hugo” pero,¿no os parece, que el enfoque de cine mudo no le pega en nada a lo visual?, mas bien la fotografía, parece mas de una película de la época de “Ciudadano Kane” o “Gilda” cuando ya estaba inventado el cine sonoro, que de la época de Chaplin
Lunes 27 de Febrero de 2012 a las 1:07
En lo único que estoy de acuerdo es en que “la invención de Hugo” es un claro homenaje al cine, y tiene escenas preciosas.
Todo lo demás me resulto simplón y con poca imaginación. El modo en que aborda a los personajes de la estación es una copia mala y cutre de la película Amelie, y este gran director no sabe profundizar en ellos para que den algún tipo de emoción. Luego mete con calzador escenas de acción, supongo que para que merezca la pena verla en 3D.
Y la historia te deja indiferente no está bien llevada, no parece crearse vínculo entre ningún personaje con lo que en lugar de quedarse con Méliès, el niño se podría haber quedado con el policía que al final lo comprendía todo y seguro que le hubiera dado un hogar junto a su amada floristera.
Domingo 4 de Marzo de 2012 a las 0:07
es una peli. muuuuuuuuuuuy lenta y pesada, no la recomiendo a nadie.
Domingo 4 de Marzo de 2012 a las 11:42
Pues yo tengo 59 años y he visto muchísimo cine y esta película no la olvidaré jamás. La he visto en 2D y dudo que el 3D me la haga mejorar, aunque el miércoles que viene llevaré a mis hijos a verla porque la considero imprescindible. Lo que sí quisiera desde aquí decir a todos los críticos es: cómo te atreves a criticar una película si no la ves en version original? No creo que haya un colectivo que le pueda hacer y le esté haciendo desde años tanto daño al cine como el colectivo de dobladores. Un abrazo y Viva el CINE¡¡¡
Martes 6 de Marzo de 2012 a las 15:01
De lo más aburrido que he visto en años
Miércoles 7 de Marzo de 2012 a las 20:23
Sinceramente, creo que están de mas los comentarios negativos de los supuestos “criticos” de cine con respecto a esta pelicula. Es simplemente DELICIOSA, un placer para la vista y para las emociones. Se echa mucho de menos la carencia de esto en la mayoria de las peliculas.
Viernes 9 de Marzo de 2012 a las 16:59
Al igual que otros muchos espectadores, creo que “La invención de Hugo” es más trailer que película, puesto que también me ilusionó el avance que hicieron de la misma en televisión y otros medios, pero me decepcionó en los cines, puesto que la historia no tiene mucha profundidad, le falta alguna vuelta de tuerca y haber ahondado más en los personajes y las relaciones que éstos tienen entre sí. En mi opinión hay muchos momentos de silencios y miradas innecesarias, que podrían haberse eliminado. A nivel artístico, por lo que respecta a escenarios y vestuario está muy bien ambientada pero no creo que con eso baste. Por otro lado creo que está mal enfocada al público pues por su lentitud e historia considero que no es indicada para niños, es demasiado aburrida, y a los adolescentes no les atrae una película protagonizada por un niño pequeño; así que creo que sacarán menos rendimiento del que podrían haber obtenido. Por lo tanto, en general, es lenta son 2:15 horas, es algo aburrida (para nada fantánstica si es lo que buscáis), y se centra más es sacar partido a los escenarios y decorados en pantalla que en descubrirnos a los personajes.
Miércoles 28 de Marzo de 2012 a las 12:50
Aquí podéis leer otra buena crítica de La invención de Hugo: http://b-sidemg.com/2012/03/la-invencion-de-hugo-2011/
Miércoles 18 de Abril de 2012 a las 11:12
No soy crítico, soy simplemente un espectador.
Mi opinión directa: Lentísima y super aburrida.
Viernes 1 de Junio de 2012 a las 17:42
lenta, lenta, lentisima, tiene buena fotografia buena musica el guion es bastante bueno pero el problema es que el tempo de la peli es muy muy lento, si consuiges no quedarte dormido y la ves entera te gustara siempre y cuando no te hallas hecho muchas espectativas debido a las eccesibas buenas criticas
6****** sobre 10