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‘La chispa de la vida’, crÃtica. Tragicomedia…donde funciona mejor el drama que las risasDavid Ribet (Pliskeen) | 14 de Enero de 2012 | 9 Comentarios [+]
‘Balada triste de trompeta’ fue una propuesta cinematográfica bastante arriesgada por parte de Ãlex de la Iglesia, lo que suscitó crÃticas dispares tanto por parte de la crÃtica como del público.
En su noveno largometraje, ‘La chispa de la vida’, el director bilbaÃno deja atrás su radical mirada de la Guerra Civil Española para abordar temas candentes de nuestros tiempos (el paro, la televisión basura…).
Y lo hace a través de la historia de Roberto (José Mota), un publicista que años atrás alcanzó el éxito cuando se le ocurrió el famoso eslogan: ‘Coca-Cola, la chispa de la vida’, y que ahora se encuentra en paro y atravesando una difÃcil situación económica.
Desesperado por no encontrar trabajo, Roberto intenta recordar los dÃas felices regresando al hotel donde pasó la luna de miel con su mujer (Salma Hayek).
Sin embargo, en lugar de un hotel, lo que éste encuentra es un museo levantado en torno al teatro romano de la ciudad.
Mientras pasea por las ruinas sufre un accidente: una aparatosa caÃda que termina con una barra de hierro clavada en su cabeza y que le deja completamente paralizado. Si intenta moverse puede morir.
Asà es como en cuestión de minutos, Roberto se convierte en el foco de atención de los medios de comunicación, lo que volverá a cambiar su vida…
Poco dado a dirigir guiones ajenos (‘Perdita Durango’ serÃa esa rara excepción a la que se suma esta última) o sin contar con la co-escritura de su habitual colaborador (Jorge Guerricaechevarria), de la Iglesia se ha involucrado esta vez una historia escrita por el guionista Randy Feldman, quién se estrena en esto de la comedia dramática tras encargarse de guiones de pelÃculas del género de acción como (la gloriosa) ‘Tango & Cash’ o ‘El negociador’, una de las pocas cintas rescatables (sin ser tampoco la gran cosa) que hizo Eddie Murphy antes de entrar en el serio declive que aún arrastra.
Nuestro protagonista es uno de esos más de cinco millones de parados que vive en España y que no hay manera que encuentre un trabajo decente con el que poder subsistir. Roberto se recorre dÃa tras dÃas las calles de su ciudad con un puñado de currÃculos bajo el brazo y viendo como siempre le cierran las puertas en las narices.
En un acto de desesperación, decide recurrir a su antiguo jefe, aquél que años atrás se benefició de su brillante eslogan para la conocida marca de refrescos de cola (no voy a citarla de nuevo para no hacerle más publicidad de la cuenta).
Desgraciadamente, a este señor se la repamplimfla la situación de Roberto, por lo que el hombre sale de su despacho con otra negativa más sobre sus hombros.
Harto de empresarios sin escrúpulos y de que nadie le dé una oportunidad, Roberto inicia un viaje y una experiencia que cambiará su vida… Y es que quién iba a decirle que un accidente que le deja con un hierro clavado en la cabeza le iba a reportar tanta fama.
Publicitario hasta la médula, y sin nada que perder salvo la vida, Roberto toma la seria decisión de sacar partido de su grave situación para ganar algo de dinero y asà asegurar el bienestar de su familia. Después de ser humillado y desechado como un vulgar parásito, a Roberto ya no le queda dignidad alguna que mancillar.
Por ese motivo hace una llamada para hacerse con un buen representante y conseguir darle la vuelta a la tortilla haciendo de su desgracia todo un espectáculo televisivo.
Por supuesto, su mujer no entiende nada de lo que ocurre y mucho menos comparte la idea de aprovechar la vida de su marido para ganar dinero. Pero a su alrededor hay un buen puñado de buitres (periodistas, publicistas, empresarios, cadenas de televisión…) dispuestos a sacar el máximo beneficio de la vida de un hombre que pende de un hilo (o mejor dicho, de un hierro).
Roberto no duda en ponerle precio a su alma, por triste o poco ético que eso nos pueda parecer.
Como decÃa el despreciable personaje que interpretaba Kirk Douglas en ‘El gran carnaval’ (clásico de Billy Wilder con el que el guión de Feldman guarda no pocas similitudes), ‘Las malas noticias se venden mejor; porque una buena noticia no es una noticia’. Y esto lo sabe muy bien Roberto, que se convierte a voluntad propia en mera carnaza para periodistas y reporteros con hambre de exclusiva.
¿Y por qué el desgraciado accidente de nuestro protagonista interesa y vende tanto?. Por el morbo al que sucumbe la sociedad contemporánea. De ese morbo vive la prensa y la televisión más sensacionalistas (es decir, gran parte de la prensa y la televisión de este paÃs).
Feldman y de La Iglesia despliegan una ácida crÃtica hacia los medios de comunicación y la televisión basura sin sutilezas (que no le hubieran ido mal) y sin andarse por las ramas, no dejando tÃtere con cabeza e incluso en algunos casos optando por la referencia más bien directa que, sin ser explicita, se sobreentiende a la perfección (la cadena interesada en vender la historia de Roberto es una tal ‘Antena 5′, alusión bastante evidente a una –o incluso más de una- cadena de televisión de nuestro paÃs).
Pero la prensa y la televisión no son los únicos que están en el punto de mira de la pelÃcula (lo que hace que nos acordemos también de la setentera ‘Network’ de Sydney Lumet), y arremete también contra los empresarios egoÃstas (y sus vagos secuaces), los polÃticos sin decencia alguna y, en general, contra la morbosa y deshumanizada sociedad que hemos construido y en la que vivimos diariamente.
El mensaje que lanza la pelÃcula no es nuevo, pero es contundente.
Sin embargo, hay un problema, o al menos conmigo lo hubo. Todo transcurre en un ambiente demasiado recargado y exagerado, con unos personajes estereotipados y excesivamente caricaturescos. Un contexto en donde los buenos son muy buenos, los malos muy malos, y en donde todo es un cúmulo de clichés embutidos con vaselina que terminan ahogando la feroz y poderosa crÃtica que la historia trae consigo.
Todos sabemos que para estar al frente de una cadena de televisión que se nutre de la miseria humana para vender morbo y enriquecerse con ello (audiencia mediante) hay que tener muy poca conciencia y menos aún decencia. Pero no hay necesidad de caricaturizar o vulgarizar una figura que ya de por sà resulta bastante execrable para convertirlo en personaje que parece salido de alguna (mala) pelÃcula de mafiosos.
Ver en cada plano en que aparece al presidente de Antena 5 a un Juango Puigcorbé en batÃn y rodeado de prostitutas de lujo en lencerÃa en su lujoso apartamento creo, sinceramente, que es rizar un poco el rizo. Los hijos del protagonista, el hijo gótico siniestro (asà se presenta él mismo) y la hija universitaria empollona, otro estereotipo al canto que en la historia no tiene una base que los justifique.
Esto son ejemplos de esos varios que ofrece ‘La chispa de la vida’ y que resultan excesivamente esperpénticos y risibles (sumemos a los periodistas matándose casi literalmente por entrar en el museo a cubrir la noticia, a la vecina ofreciéndole comida al accidentado, al guarda de seguridad panoli sacando fotos con el móvil, la absurda forma en que se desenvuelve el accidente de Roberto, etc.).
La pelÃcula se muestra descompensada a la hora de mezclar comedia y drama. La comedia se acerca más  a la parodia más grotesca que a la sátira, y el drama es bastante intenso y casi lacrimógeno, con lo que en conjunto la cosa no termina de cuajar, o al menos a mà no me convenció.
Lo que hubiese podido convertirse en un drama con pinceladas de humor negro (o una sátira pura y dura), pasa a ser dos pelÃculas intentando ser una sola. El guión no consigue aunar los dos enfoques sin que chirrÃen (y los chistes fáciles o pasados de rosca no ayudan en nada).
En cuestión de drama, no obstante, es precisamente donde el guionista, el director y sobre todo los actores protagonistas se lucen de maravilla.
MerecidÃsima tanto la nominación a los Goya 2012 de José Mota a Mejor Actor Revelación (aunque en su profesión de cómico televisivo lleve años interpretando delante de una cámara) como la de Salma Hayek a Mejor Actriz. Me atrevo a asegurar que nunca hemos visto a la mexicana al nivel de interpretación que ofrece aquÃ.
En parte porque su carrera en Hollywood se ha nutrido hasta la extenuación de su condición de ‘cañón latino’ (cliché que ha repetido con mejor y peor fortuna), en parte porque su personaje está magnÃficamente construido (el suyo y el de José Mota, junto al de Blanca Portillo, son los pocos personajes realmente creÃbles –sin hipérbole de por medio- dentro del circo mediático que se monta a su alrededor) y en parte porque de la Iglesia entiende de dirección de actores.
Las partes dramáticas son las que mejor funcionan, y eso se nota sobre todo al final (duro pero a la vez esperanzador; en resumen: un gran final), que casi me hace creer que he visto una pelÃcula mejor de lo que realmente es.
Porque ‘La chispa de la vida’ es irregular, con momentos brillantes y otros que simplemente no funcionan y desajustan la función.
Con (sobre todo) dos actores que brillan con luz propia y otros que por exigencias de guión o por carencias interpretativas no convencen (aunque podemos estar agradecidos de que de la Iglesia no le haya dado el papel principal a la mediocre Carolina Bang y que lo del amiguete Vigalondo sea sólo un fugaz cameo, si no ya hubiera sido la hecatombe del ‘enchufismo’).
Uno de esos casos en los que el barroquismo del director anulan automáticamente las posibilidades de una buena historia. Es el precio que hay que pagar cuando se tiene un estilo propio.
A veces se da en el clavo y a veces no (o a veces, simplemente, se sacrifica el estilo y se rueda algo tan impersonal y rutinario como ‘Los crÃmenes de Oxford’).
Secciones: CrÃticas | Portada |
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Sábado 14 de Enero de 2012 a las 3:05
Despues de Balada Triste con esta no pico.
Me alegro por José Mota porque me cae muy bien y si con esta peli consigue que el público lo vea en otro registro pues bienvenido sea.
No entiendo como se sigue contando con Fernando Tejero, mira que es mal actor.
Ni con Lluis Homar, que siempre hace de sà mismo. SÃ, se que no sale en esta peli (o eso creo) pero es que me he embalao y claro…
Sábado 14 de Enero de 2012 a las 7:12
Nada, no molestaros en ir a verla. Es más de lo mismo.
Culebrón, culebrón, mal llevado, mal dirigido, mal interpretado, y encima, nuevamente, uno de sus homenajes, con guión de otro.
Y este artÃculo no da todos los datos, perdita fue historia ajena, los crÃmenes, también, ésta es de un guionista yanki que a su vez se basa en una peli del genio Wilder, y el dÃa de la bestia que lo sacó del libro de un madrileño que todavÃa (16 años después) sigue jodiendo por ahà reclamando la autorÃa de esa historia robada.
Sábado 14 de Enero de 2012 a las 11:50
Grande Alex, una peli de pandereta para un paÃs de pandereta.
Sábado 14 de Enero de 2012 a las 14:28
Vamos, yo que veo cine español me duele tener que escribir esto, pero lo peor que pudieran hacer con sus entre 6 y 10 es NO ir a verla. Un auténtico bodrio para ver de resaca y n esperar NADA de la pelÃcula.
Con lo que me reà con La Comunidad y Crimen Ferpecto…. qué chasco….
Sábado 14 de Enero de 2012 a las 14:29
querÃa decir que lo mejor es no ir a verla…… fuerte fraude….
Sábado 14 de Enero de 2012 a las 23:42
Alex de la Iglesia revoluciono la forma de hacer cine en España con Acción Mutante, desde entonces soy devoto de su cine. Pero a fuerza de ser realista si la pelicula no la dirigiera él, yo serÃa muy critico. Es una pena que no se haya convertido en el peliculón que podrÃa haber sido. Se queda en esbozo. José Mota y Salma Hayek lo mejor.
Lunes 14 de Mayo de 2012 a las 23:52
la pelÃcula es muy Incoherente aunque el trama es bueno no se que paso la verdad por que hicieron esa pelicula de esa manera perdieron mucha plata gusto poco
Jueves 28 de Junio de 2012 a las 11:39
Parece que soy el único al que si le gustó, me pareció una critica brutal a los medios de comunicación, a sus directivos, polÃticos, a toda la sociedad en general, una critica a la gente que prima mas la forma al fondo.
Lo personajes son estereotipos porque asà lo requiere la pelÃcula, es la manera de darle mas fuerza a la crÃtica social, que a fin de cuentas es eso. Sinceramente la pelÃcula no pasara a la historia pero de ahà a ser un fraude…
Viernes 16 de Noviembre de 2012 a las 17:31
Precisamente los personajes hiper estereotipados es lo que da vida a esta pelÃcula, a mi me encanto esa tensión que se genera todo el tiempo y la sensación de no saber si llorar o reir es magnÃfica… coincido en la crÃtica que se hace hacia el consumismo del morbo, y precisamente el final es lo que no me gusta, es esteticamente horroroso ya que rompe con el resto de la tragicomedia! Salma Hayek para mi lo menos convincente de la cinta…