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« Post 0 especial Oscars 2007 | Portada | Alfred Hitchcock Presenta…. »

Cartas desde Iwo Jima (2007)

David Cárdenas (YB) | 24 de Febrero de 2007 |

Está claro que Clint Eastwood ingresó hace tiempo en la lista privilegiada de los mejores directores de cine de nuestra era.

Sin embargo, esto no significa que todo lo que dirija el ‘tite’, como le llamamos cariñosamente, sea siempre magistral. Entre otras cosas, porque somos humanos e imperfectos, y los altibajos vitales son el pan nuestro de cada día. 

En el momento cinematográfico en el que vivimos creo que se aplicaría muy buen el refrán que dice ‘en el país de los ciegos el tuerto es el rey’. Y Eastwood es uno de los tuertos de este cotarro. Así que con muy poco que se esfuerze nos puede ofrecer algo bueno que generalmente se sale de la frecuente vulgaridad del cine actual.

Precisamente con ’Cartas desde Iwo Jima’, este longevo maestro nos brinda algo bueno, destacable, pero en ningún caso magistral. Si tuviera que dar una rápida apreciación personal de la película, diría que es una obra intimista cargada de virtudes que en demasiados momentos se convierten en indeseados defectos.

Empezando por la parte positiva, diría que el guión, en su concepto básico, es acertado. La idea de contar a través de unas cartas la historia de 22.000 soldados japoneses que defienden la isla de Iwo Jima del ataque de unas tropas estadounidenses muy superiores, escritas por uno de esos soldados y de uno de sus generales, Tadamichi Kuribayashi, engancha.

Ojo, ‘Cartas desde Iwo Jima’ no es una cinta bélica, sino un arriesgado drama ambientado en la guerra. Y bajo esta premisa se desarrolla muy bien todo el argumento.

Por tanto, dicho esto, se confirma que era justificable e indispensable que esta película se rodara en japonés para poder mantener ese concepto básico del relato. Si este film se hubiera filmado en inglés hubiera perdido completamente la autenticidad que exhibe en la inmensa mayoría de su metraje. La supuesta incomodidad de ver una cinta con subtítulos en castellano me resulto imperceptible.

Para complementar ese realismo que os comentó está indudablemente la impresionante fotografía de Tom Stern. Esa claridad visual donde reina un precioso color grisáceo (aunque pueda parecer una contradicción cromática no lo es) intercalado muy puntualmente con vivos y amenazantes rojizos, transmite aún con más fuerza lo grotesco y absurdo que puede ser un conflicto bélico, término que se utiliza ahora para suavizar la palabra clásica de guerra, que suena muy fea (esto va con sentido irónico).

A todo este ‘atrezzo’ se une la increible e infravalorada interpretación de Ken Watanabe (injustamente olvidado en esa última edición de los Oscars), como el general Tadamichi Kuribayashi, un hombre con una visión más humana de lo que es luchar por su patria. La actuación de Kazunari Ninomiya, como el soldado Saigo, no se queda atrás, aunque no es tan precisa como la de Watanabe.

Muy bien, puestas las bases positivas de esta película, voy con las negativas. Desde que se supo que Eastwood iba a rodar dos películas con la visión de la batalla de Iwo Jima desde los dos bandos, el norteamericano y el japonés, se ha vendido ‘Cartas desde…’ como una cinta muy asiática. No tenéis nada más que recordar el (bochornoso) Globo de Oro que ha ganado este año a la mejor película de habla extranjera.

En mi opinión, este filme está demasiado influenciado por los estereotipos y la estructura de las películas USA, hasta el punto de llegar a ser sumamente previsible el rumbo de la trama en muchos minutos de la cinta.

La forma de actuar de la mayoría de los personajes es demasiado yanqui en momentos claves de la película, lo que le hace perder esa autenticidad que os comentaba, restándole puntos para el cómputo final de calidad. Incluso el concepto de honor oriental está tan excesivamente americanizado que resulta repetitivo. Esta cinta hubiera sido muy distinta si la hubiera dirigido un realizador autóctono, elegid el que queráis.

También porque hubiera sido un director más arriesgado con las escenas puramente bélicas. Eastwood está recortado, y utiliza con frecuencia los planos indirectos o y escenas en segundo nivel para reflejar la crudeza de la batalla; no penséis con esto que soy un sanguinario, pero es que el esmero en este detalle hubiera cargado de un mayor dramatismo a la historia.

Por otra parte los flashbacks que utiliza Eastwood rompen la continuidad de las escenas, a pesar de que piense que son necesarios para aligerar peso dramático. Es un recurso muy bueno cuando se precisa aclarar los antecedentes de los personajes, pero en este caso considero que es más importante la situación que viven en ese momento que su vida antes de la guerra.

Haciendo balance de todo esto, saco la conclusión de que ‘Cartas desde Iwo Jima’ es una buena película a la que le ha faltado el toque inspirado que Eastwood ha dado a sus obras memorables. No obstante, os recomiendo que la veáis.


Secciones: Críticas | Portada |

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17 comentarios a 'Cartas desde Iwo Jima (2007)'

  1. Tu Blog de Cine | Noticias y Criticas sobre Cine » ‘Pequeña Miss Sunshine’ se perfila como la ganadora a la mejor película ha comentado:

    Domingo 25 de Febrero de 2007 a las 19:11

    [...] 1º) ‘La Reina’ y ‘Cartas desde Iwo Jima’ son las rezagadas de las quinielas. [...]

  2. avalle ha comentado:

    Miércoles 28 de Febrero de 2007 a las 19:19

    No me ha quedado claro tu punto de vista sobre esta obra maestra total y absoluta. Por un lado la destacas puntos brillantes y por otro te agarras a criticas meramente superficiales: la vision americana, la pone el propio director, puesto que es americano; si durante todo este tiempo ningun director japones ha querido hacer una pelicula sobre su guerra sera por algo y ademas el ultimo cine venido de Japon es mas americano que el de Hollywood. No carga las tintas en las escenas belicas, porque ya las ha recargado en banderas: no puede ponerse a repruducir sus propio planos. Y, por favor, lo del globo de oro, no es culpa de Eastwood, tambien seria.
    Aqui esta una obra fuerte, dura, sin concesiones (no se necesita casqueria barata), hay una historia de personajes de verdad, hechos reales que te ponen los pelos de punta y contada sin más aditamentos que la actuacion soberbia de todos los actores, que quedarian impresionados por los metodos de Eastwood. Y hay que verla por que es la mejor pelicula americana, repito americana, y no japonesa, del año. Y a proposito, Eastwood no es tuerto, tiene dos ojos enormes de creador cinematografico sin dobleces

  3. Yul B. ha comentado:

    Miércoles 28 de Febrero de 2007 a las 20:58

    hola avelle, bienvenid@ a este blog.

    Ante todo, mi calificación de Eastwood como ‘tuerto’ es, aparte de metafórica, un cumplido. El refrán que he utilizado para describir el talento de este director viene a significar básicamente que una persona será siempre reconocida por habilidades, virtudes o dones que sobresalgan sobre los/las del resto de sus congéneres. Y este es el caso de Eastwood, que evidentemente está en un escalón de calidad por encima del resto de directores que tenemos actualmente.

    Partiendo de esta aclaración, diría que no me ha decepcionado el hecho de que esta película sea americana, como tú bien dices, porque evidentemente su director es norteamericano, sino que desde que se empezó a hablar de este proyecto se nos vendió como dos versiones distintas de una misma guerra, la norteamericana y la japonesa, y yo en ‘Cartas desde…’ no he visto en ningún momento una versión japonesa de la batalla de Iwo Jima.
    Lo que he visto aquí ha sido un visión yanqui de cómo vivió estos momentos históricos el ejercito nipón. Y para darle autenticidad se ha utilizado el recurso (comercial) de rodar en japonés y no doblarla para su exhibición. Una autenticidad que se pierde en muchos momentos de la película cuando se trata el relato con numerosos clichés y tópicos norteamericanos, poco creibles, y en la que se hacen bastantes concesiones en cuanto a la parte más dura y mísera de la guerra, con el fin de que la cinta no obtuviera una calificación que la hiciera salirse del grupo de largometrajes ‘tolerados’.
    Si se está tratando un trozo de historia duro y cruel, se debe de hacer con todos sus consecuencias; y ojo, no hablo de casquería barata.

    Todo esto para mí es lo que le ha privado de ser una muy buena película o incluso una obra maestra, quedándose en mi opinión como una buena cinta por ese talento de Eastwood del que te hablaba al principio de este comentario.

    Saludos ;)

  4. avalle ha comentado:

    Miércoles 28 de Febrero de 2007 a las 22:36

    Hola Yul B. aceptada tu aclaracion de lo de tuerto y me gusta el enfoque. Insisto en que esta critica de la vision america del lado japones, vaya lio, es floja: la pelicula, que no dudo puede caer en topicos americanos, esta rodada por Clint Eastwood y por tanto entra a formar parte de su filmografia, americana claro. Tiendo a pensar que es realmente una vision japonesa, acepto que americanizada, pero esta escrita por una japonesa y es la historia de los soldados japoneses: es su guerra, su drama y su psicologia particular, da igual el punto de vista: americano, europeo, etc…el caso es contarlo con los recursos que posees.
    sobre no doblarla, tengo mis dudas y tal vez la haya echo un flaco favor, ademas de venir detras de otra pelicula, banderas, que no tuvo exito ninguno y eso provoco que el estudio buscara nuevas ideas para promocionarla. Sobre la dureza de las imagenes: realmente es necesario enseñar las cosas mas desagradables para hacerla creible. A mi me basta con las cartas que escriben los personajes y como cuentan que jamas volveran a ver a sus seres queridos… eso es mas duro que verles descuartizados en primer plano.
    Me sumo a que la gente debe verla pq es francamente buena y hace mejor a banderas de Nuestros Padres, que, como no, me parece estupenda.

  5. Yul B. ha comentado:

    Miércoles 28 de Febrero de 2007 a las 22:39

    A pesar de mi crítica, coincido contigo en la recomendación de verla ;)

  6. Dick Laurant ha comentado:

    Jueves 1 de Marzo de 2007 a las 11:26

    Hola!

    Acerca de vuestra polémica, me gustaría señalar que considero esencial separar lo que un director realize y lo que su productora/distribuidora (o quien sea) haga para intentar vendérnosla. Creo que a estas alturas ya tendríamos que estar acostumbrados a que nos las intenten colar por todos sitios, pero ahí está el intríngulis, no?

    Ya lo dijo Nietzsche: “El artista es aquel que baila encadenado” y una de esas cadenas es la necesidad de cubrir los costes, no creeis?

    Yo tengo preparaditas ambas películas para una sesión multitudinaria, sólo me falta el tiempo…

    Bonito blog, Un saludo!

  7. Penta ha comentado:

    Viernes 2 de Marzo de 2007 a las 0:28

    Aunque no sea muy de cine yankee, la de banderas de nuestros padres me encantó, y esta me da que le va a dar la vuelta al rizo. No me la pienso perder. :)

  8. Yul B. ha comentado:

    Viernes 2 de Marzo de 2007 a las 0:38

    Gracias Dick, esperamos leerte por aquí más a menudo ;)

  9. Dani ha comentado:

    Domingo 4 de Marzo de 2007 a las 22:48

    En líneas generales coincido contigo en que la cinta tiene altibajos. La historia es interesante, pero la narración se hace a veces aburrida y excesivamente reiterativa en ocasiones. P. ej. en el momento en que los soldados se suicidan con granadas, repite una y otra vez la misma escena con distinto protagonista, puesto que los suicidas apenas han sido presentados al espectador, en mi opinión la reiteración no aporta nada a la película, tan solo llena metraje.

  10. OjO de buey ha comentado:

    Jueves 22 de Marzo de 2007 a las 10:00

    Aquí os dejo mi aportación. Un saludo desde OjO de buey a este estupendo blog

    http://elhilodepenelope.blogsp.....-jima.html

  11. Jana Gonzalez ha comentado:

    Jueves 5 de Abril de 2007 a las 19:24

    Al analizar Cartas desde Iwo Jima es completamente necesario tener en cuenta a su filme complementario, Banderas de Nuestros Padres junto con la que forma un sólido binomio antibelicista, que muestra el lado más humano de los dos bandos combatientes. Rotundamente fuera de cualquier implicación política, Eastwood trata de demostrar que en una guerra como aquella no hay bando de los buenos y bando de los malos. Todo es relativo, los que son malos para unos lo son buenos para otros, y viceversa. Trata de impregnarnos del clima de agonía que los protagonistas vivieron en sus días, de cómo lucharon por evitar el anonimato de sus vidas. Cabría preguntarse si el ánimo de Eastwood no sería abrir un poco los ojos a cierto sector del público estadounidense, o generalizando más, del público occidental a través de una buena dosis objetividad (hablando exclusivamente de Cartas desde Iwo Jima)
    Vincular a nivel personal las historias de un grupos de soldados en un misión suicida en la isla de Iwo Jima resulta tarea ardua. Usar las cartas encontradas medio siglo después por unos excavadores para trasladar nuestras mentes al pasado es una herramienta ideal. Así, a través de las misivas que los protagonistas envían a sus familias, sin saber a dónde van a ir a parar éstas, del mismo modo que sus vidas, descubrimos el mundo interior de cada uno. Vemos que no por el hecho de ser soldados implicados en una guerra de tal magnitud carecen de humanidad. Todos tienen familia, seres queridos que esperan con ansia su vuelta. Las cartas empujan el desarrollo de la historia, marcan el ritmo de un camino hacia la muerte asegurada.
    Frente a la misión suicida, ante el caos y la desesperanza de un batallón condenado a muerte desde que se inicia la batalla en la isla, se erigen las arquetípicas figuras de los héroes, hombres sin los que cualquier historia sobre una guerra no tendría sentido: el capitán Kuribayasi y Nishi, casualmente ambos vinculados con Estados Unidos y conocedores de la cultura del país. Mientas que algunos deciden que morirán no sin haber eliminado a un buen número de soldados estadounidenses, nuestros héroes defienden la vida del individuo por encima del supuesto bien común de Japón. Cuando la vida parece ya no valer nada, hay quien opina lo contrario. Luchar por la victoria del país, sí, pero luchando por salvarse a uno mismo hasta el final. Resulta llamativo que las dos cabezas fundamentales de la defensa de Iwo Jima no aboguen por la lucha irracional una vez que la batalla ya está prácticamente perdida, ya que en Japón el suicidio (no se pude calificar de otra forma) otorga una bendición honorífica a quien lo practica. Vemos el lado más humano de los soldados, se rompe esa imagen de hombres duros sin sentimientos: los vemos llorar, claudicar, cuidar a un soldado enemigo herido, desertar…esto último, un ataque directo al patriotismo que curiosamente es drásticamente castigado a manos del bando enemigo: los japoneses desertores son asesinados por dos despiadados soldados americanos.
    El personaje Saigo es el representante de todos los jóvenes que fueron enviados a una guerra sin saber cómo empezar a luchar en ella. Se les envió a una guerra sin billete de vuelta, hecho que para los soldados occidentales sería impensable. Se contrapone la visión esperanzadora aún siendo inminente un destino fatal (Occidente) al la visión cruda y realista (Japón). Y todo por la patria. Eastwood trata de hacernos reflexionar sobre hasta qué punto el justificable el sacrificio de vidas humanas al servicio del patriotismo, un exceso del cual afecta a buena parte de la sociedad estadounidense.
    Pasando ya a cuestión más tangibles del film, la atmósfera general que Eastwood pretende transmitirnos es realista en su máxima expresión. Pretende que nos traslademos medio siglo atrás, que nos desplacemos hasta la isla de Iwo Jima y observemos lo que allí ocurre cuan soldado in situ. El estilo fotográfico es sobrio y natural, utiliza tonos muy neutros, tonos tierra, tonos verdes, impregnándonos del clima de soledad, abandono, desesperanza que experimentaron aquellos soldados a quienes sus propios compatriotas del ejército abandonaron a su suerte. La abrupta Iwo Jima como último lugar dónde salvar a Japón acaba convirtiéndose en un monumento funerario. La frialdad de la guerra cruza la pantalla y se impregna en la piel del espectador, la agonía y la claustrofobia en el interior de los túneles excavados en la roca volcánica de la isla se apodera de las mentes del público al igual que lo hace con las de los soldados. Como contrapunto al clima de desesperanza está el capitán Kuribayasi y su estrategia, que prolonga la batalla en el tiempo y permite que algunos de los soldados escapen de la misión suicida.
    Contribuyendo a este clima claustrofóbico está la banda sonora. El papel clave de este elemento resulta obvio. El constante sonido del bombardeo, disparos, aviones, cañones…no permite en ningún momento al espectador evadirse de lo que está viendo, es una realidad que te atrapa, el sonido envuelve y arrastra hacia el interior de la pantalla. Cuando creemos haber alcanzado la tregua en medio de un momento de silencio tranquilizador, de nuevo un sonido ensordecedor intradiegético o del fuera de campo nos devuelve de nuevo a la batalla. No hay descanso. El sufrimiento de los personajes es palpable, se hace nuestro.
    Por otra parte, la voluntad de concienciación de Eastwood es abiertamente manifiesta. Desde un prisma lo más neutral posible, dentro de lo que su educación y contexto cultural le permiten por su condición de ciudadano de uno de los países protagonistas de la guerra, plasma una realidad dónde ningún extremo es absoluto. Del mismo modo que una madre estadounidense desea que su hijo vuelva cuento antes a casa, una esposa japonesa desea que su esposo vuelva al hogar para conocer a su pequeña hija recién nacida. Este sentimiento de anhelo no entiende de fronteras, una guerra es una tragedia para todos y por igual. Nadie es feliz durante una guerra, todo el mundo tiene algo que perder. El hecho de hacer dos películas, una desde cada bando, y no ofender al contrario de algún modo resulta una tarea difícil, pero que Eastwood resuelve con eficacia, mostrando respeto, delicadeza y una sólida voluntad de fidelidad en relación a los hechos históricos, dado que Cartas de Iwo Jima es el resultado de la adaptación de las memorias del propio capitán Kuribayasi y algunas otras cartas de soldados.

  12. Olalla Vidal ha comentado:

    Sábado 7 de Abril de 2007 a las 14:50

    Cartas desde Iwo Jima

    Esta película realizada por Clint Eastwood se trata de una de las grandes películas bélicas de los últimos tiempos. Este filme comprende algo insólito en el ámbito cinematográfico. Un mismo director en dos películas diferentes retrata la misma guerra pero desde los dos lados, las dos caras de la moneda de una guerra, en definitiva, un bando y el otro. Basadas en el mismo hecho pero desde dos puntos de vista muy diferentes, desde los puntos de vista opuestos y casi realizadas al mismo tiempo en Banderas de nuestros padres, de escasa repercusión, el bando americano inunda la pantalla en Cartas desde Iwo Jima, Eastwood se vuelve totalmente oriental.
    En esta película a través de las imágenes, de las palabras, de los pequeños detalles que llenan la pantalla se deja entrever el efecto de la guerra en los seres humanos.
    El filme narra la historia de un grupo de soldados japoneses destinados en la isla de Iwo Jima durante la segunda Guerra Mundial. El tema ya es conocido pero el tratamiento es novedoso, no solo por ser tratada desde un punto de vista japonés sino por el gusto del director por los detalles. Por recrearse en la persona, en los personajes de esta guerra. A lo largo de dos horas y quince minutos que dura la película los soldados son los protagonistas, sus vivencias, sus recuerdos. Destacan los distintos flash back que se suceden a través de los cuales se nos muestra su vida anterior, su vida pasada antes de la guerra, sus raíces, su vida en definitiva vista a través de sus recuerdos. Conocemos sus miedos, sus aspiraciones, sus motivaciones y sobre todo la visión que cada uno de ellos que tienen de la guerra. Se trata de un filme al que podríamos catalogar de intimista sin olvidar claro la guerra y por supuesto las imágenes que muestran la batalla. Las conversaciones se van sucediendo, las palabras en muchas ocasiones también se convierten en las grandes protagonistas. Se convierten en un gran vehículo para que conozcamos a sus protagonistas. Las palabras también inundan las cartas que los soldados les escriben a sus familias donde el espectador es cómplice. Nos hacen sentirnos más cercanos a ellos. La inteligencia del bando japonés, su vida en las cuevas, la estrategia del general Kuribashi, la personalidad de los japoneses ha sido recogida de manera brillante por Eastwood.
    Pese a las más de dos horas de filme, pese a los subtítulos, pese a la personalidad tan diferente de los japoneses donde casi todos se inmolan por su patria… Pese a ello y por todo ello es un filme que engancha, un filme recomendable, una película que ver.

  13. Miriam Vigo ha comentado:

    Martes 10 de Abril de 2007 a las 9:21

    Clint Eastwood emprega dous filmes para representar as dúas perspectivas opostas nunha guerra. O bando estadounidense queda reflexado en Banderas de nuestros padres e, o bando xaponés, o “perdedor”, en Cartas desde Iwo Jima. Neste último, toma un punto de vista pouco empregado para a elaboración de películas, porque sempre se fai a historia contada polo bando gañador (sempre é a quen lle interesa contalo).
    O director explica con este filme que a guerra non é boa para ningún dos bandos, xa que morre xente inocente, pero tamén representa as diferentes reaccións que adoptan ante a mesma situación. Os estadounidenses non teñen compaixón ningunha, en canto teñen prisioneiros, aínda que se renderan e se entregaran por propia decisión, mátanos sen dubidalo. Pola contra, os xaponeses recollen ós estadounidenses feridos e axúdanlles a curarse. Con isto, Eastwood tamén mostra como ve el ós estadounidenses fronte ós xaponeses; el ponse a favor do mundo oriental e do que fan. O director mostra a súa propia visión de como son uns e outros en período de guerra. Ademais, dous dos personaxes están familiarizados coa cultura estadounidense, polo que contribúe a que os xaponeses lles axuden se están feridos; aínda que ó revés non sexa así, é dicir, que os estadounidenses non teñan idea de como é a cultura xaponesa e nin se molesten en entendela; non lles importa, só lles interesa gañar aínda que para iso teñan que matar a moita xente.
    Cartas desde Iwo Jima non soamente se basea na loita entre os dous bandos, senón que se centra nas vidas dos soldados que teñen que ir a esa illa a loitar. Cada un deles ten unha familia que os espera e iso fai que eles loiten para sobrevivir e poder regresar cos seus. Móstranse as súas vivencias, as enfermidades que sofren estando alí, a fame, a sede… en fin, todo o que teñen que soportar para servir ó seu país.
    Os que van á guerra tamén son humanos e non uns desalmados que comezan a matar xente sen pensalo dúas veces. Neste filme móstrase o mal que o pasan os que teñen que estar alí e que saben que lles espera unha morte segura, pero non poden remedialo.
    En todos lados hai persoas que pensan diferente. Neste filme, o capitán e un dos soldados non están pola labor de matar a calquera que se lles poña por diante, eles non son capaces de matar porque si. Tampouco se plantexan a idea de suicidarse cando ven que non teñen escapatoria e van morrer a mans do bando contrario. Eles son máis optimistas e, aínda que saben que o máis probable é que morran, prefiren loitar ata o final e non renderse. Estes dous homes serían os “heroes” deste filme.
    Un elemento moi importante en toda a película son as cartas e as palabras. Nas cartas móstrase a través da escritura o que os soldados van vivindo e, os diálogos, serven para poder ir coñecendo a cada un dos soldados que están alí. Vese a parte humana e os pensamentos e sentimentos que cada un deles ten. Tamén os flashbacks nos revelan como eran as súas vidas e cales foron as razóns que os levaron ata onde se atopan nese momento. Non todos querían ir á guerra e loitar, senón que preferían quedar ó coidado das súas familias.
    Eastwood representa o mundo da guerra, pero desde un punto diferente, o bando “perdedor”. Por outro lado, engade o tema das cartas que axuda a que o espectador se enganche. Este elemento fai que o espectador se traslade un século atrás e poida ver como eran as cousas. Cartas desde Iwo Jima é un bo filme e recomendado para poder ver a humanidade dos soldados e non só o feito de matar e, ademais, arriscar a vida por iso e polo teu país.

  14. maria jose martinez ha comentado:

    Jueves 12 de Abril de 2007 a las 9:18

    Cartas desde iwo jima

    En una reciente entrevista a una publicación dominical, Eastwood aseguraba que no le tenía miedo a nada, que ya era demasiado viejo para eso. Quizás por eso, se atrevió a rodar una película con un tono claramente antibelicista, una crítica al actual gobierno de su pais al que no duda en atacar en cuanto es posible.
    Eastwood demuestra una vez más su innegable talento como director en “Cartas desde Iwo Jima”. Esta película cuentas la versión japonesa de la cruenta batalla que se llevó a cabo en esta isla del Pacífico durante la II Guerra Mundial.
    En todas las guerras hay vencedores y vencidos, por eso Eastwood ha querido mostrar la visión de los dos lados: la visión estadounidense, la de los vencedores, en “Banderas de nuestraos padres” y la visión japonesa, la de los vencidos en “Cartas desde Iwo Jima”.
    Estas dos películas son un claro alegato en contra de la guerra y el primer intento de mostrar las dos caras de una de las batallas más cruentas de la historia.
    La película narra uno de los momentos más decisivos de la II Guerra Mundial en el Pacífico, la toma de la isla de Iwo Jima por los americanos. Se nos sitúa en unos días clave: la llegada a la isla del general Kuribayashi, la preparación de la batalla y la llegada de las tropas estadounidenses.
    Eastwood intenta mostrarnos la desesperación de los japoneses, sin comida, sin agua, sin ningún medio para luchar, y sabiendo que es imposible regresar a casa. Y esto es, quizás una de las cosas más duras del filme: los soldados no tienen ninguna esperanza en cuanto a la guerra, saben que van a perder y, probablemente, a morir.
    El filme está lleno de momentos emotivos, uno de ellos, cuando a través de la carta a su madre de un soldado americano muerto, descubren que no son tan diferentes entre ellos y que todos han dejado atrás su vida y su familia, tanto japoneses como estadounidenses.
    Por otro lado, también se narra la vida personal de los soldados y del general Kuribayashi a través de un magnífico hilo conductor, que son las cartas que estos escribían a sus familiares y sus recuerdos; hay muchos flashbacks pero no hay ningún sobresalto ni causa confusión.
    La película tiene también una estética muy personal, las imágenes tienen una gama cromática en torno a los grises y rojos muy vivos lo que ayuda a recrear la atmósfera de desesperación que viven los japoneses, encerrados en las innumerables cuevas de la isla que terminarán convirtiéndose en trampas mortales.
    Hay que mencionar también, el magnifico trabajo de los dos actores principales, sin los cuales, la película no hubiera tenido el mismo resultado.
    Todo esto, hace de “Cartas desde Iwo Jima” una película excelente, la primera sobre una guerra que no puede ser considerada una película bélica sino, todo lo contrario, un drama anti- belicista.

  15. maria candela fernandez ha comentado:

    Miércoles 18 de Abril de 2007 a las 12:48

    Sobre este film bélico, basado en un hecho real, el director Clint Eastwood, una vez más deja a relucir su faceta europea a la hora de hacer cine. El argumento de la historia es básicamente la lucha que emprende el ejército japonés para defender la isla de Iwo Jima que es atacada por el ejército estadounidense. Lo novedoso, es su estructura narrativa y el enfoque temático. A diferencia de muchas películas de este tipo, se dejan de lado las imágenes morbosas, de violencia y se le da un sentido más profundo. Es a través de las cartas, que nos metemos en el mundo interior de los personajes, en sus culpas y sus miedos. Nosotros conocemos la historia de Iwo Jima a través de las cartas que los soldados japoneses han enviado a sus familias desde la isla. Y de echo, las primeras protagonistas en aparecer son ellas: “las cartas” (aunque en un primer momento no sabemos que se trata de las cartas”).
    En cuanto a su estructura narrativa, se trata de una historia que encierra cierta complejidad temporal, ya que, al comienzo se nos sitúa en el presente, pero luego da una gran salto en el tiempo para trasladarnos a la los preparativos de la guerra. Así mismo, dentro de ese primer gran, (en el que reside toda la importancia del relato), flash back, el relato esta salpicado de pequeños flash back, que responden a los recuerdos de los soldados antes de ser alistados en el ejercito.
    Es en su composición estética donde, realmente encontramos este talante europea, en el film. Planos estáticos, una fuerte influencia expresionista, que por momentos nos recuerda a unos de iconos del expresionismo alemán “El gabinete del doctor Caligari”. En contraposición a esos planos estáticos nos encontramos con un excesivo uso del traveling, en algunas secuencias.
    La desolación, la soledad y el aislamiento que las tropas japonesas experimentan, queda bien plasmado con las imágenes paisajísticas que denotan estos estados. Por ejemplo, casi en la mitad del film una panorámica que nos sitúa en el punto de vista de Kuribayashi, nos muestra la playa desierta, rocosa, que me recuerda a la desolación con la que el caballero de las cruzadas de “El séptimo sello”, se encuentra al regresar de las cruzadas. Las montañas rocosas, la arena gruesa, no pueden ser más evidentes: soledad, aislamiento y un trágico destino se le depara a los soldados japoneses. Seguido de este plano observamos otro, también muy expresivo y revelador. Kuribayashi, camina por una montaña, su imagen a contraluz, hace que parezca una silueta recortada, como si de sombras chinescas se tratase.
    También, encontramos un excesivo, de los picados y contrapicados, para poner en evidencia los rangos jerárquicos dentro del ejército japonés, y que mas tarde comprobaremos la misma elección de planos, para establecer la relación entre los soldados norte americanos y el amigo de Saigo.
    Hay sucesivos reencuadres, como sucede en algunas secuencias, en la que la cámara desde el interior de una de las cuevas nos muestra el exterior (y aquí observamos el claro contraste entre la luz y la oscuridad) algunos de ellos responden a una evidente ocularización por ejemplo cuando el comandante mira por los prismáticos y la cámara se sitúa desde su punto de vista.
    Otro punto importante me parece que me remite otra vez, al expresionismo, que encuentra su contrapunto en las imágenes exterior/día. Como bien sabemos el expresionismo fue un movimiento, nacido en Alemania y que utilizaba un juego de sombras y luces, para provocar el sentimiento del espectador, pues bien todo lo contrario es lo que sucede en los exteriores de esta película. La luz lo invade todo, hasta el punto de que sobras y detalles son eliminados de la imagen, para darle un aspecto de miseria y ruinas, tal y como sucede en “Alemania Cero” de Rosellini.
    Todo esto nos da como resultado un película que en su conjunto, nos es mas que un viaje al mundo interior de los personajes. Este mundo está plagado por el miedo instintivo a la muerte. Toda la película se estructura como un largo viaje hacia la muerte en el que los recuerdos tiene una presencia importante. Cuantas personas, al estar al borde mismo de la muerte, aseguran haber visto como sus recuerdos del pasado, retornaban al presente en ese instante. Pues bien toda el film se plantea de esta forma, es un largo instante en el que el miedo a la muerte y el inevitable contacto tanto físico como espiritual, no hacen más que plagar de recuerdos la mente de los personajes.
    Para terminar me gustaría hacer alusión a otro aspecto de la estética de la imagen y es que intuí algunos aspectos melancólicos, que nos remite al cine mudo y al cine de décadas posteriores. Y es que ese tono verdoso de las imágenes, gracias a utilización de filtros a la hora de rodar, nos remiten a una imagen del pasado. Desde mi punto de vista, a pesar de que ignoro cual será el justificante de dicha decisión, creo que si lo que se quería era remitirnos al pasado, el comienzo de la película tendría que haber tenido otro tipo de tratamiento, con el fin de establecer un contrapunto, a nivel de imagen, entre el pasado y el presente.
    En conclusión, creo que el espectador, que ignore este tipo de decisiones estéticas, y se proponga visionar este film, se sentirá algo confuso, ya que se desmarca de los parámetros hollywoodenses, a los que estamos acostumbrados. Por este motivo, al comienzo de esta critica me atreví a sostener que se trataba de una propuesta muy “a la europea”, no ya en lo argumental, sino en las decisiones técnicas que se han empleado a la hora de rodar el film. Una clara propuesta de revisión, de antiguas técnicas usadas por el cine mudo europeo y el cine de los años cincuenta europeo.

  16. ¿QUÉ DECIR? ha comentado:

    Lunes 23 de Abril de 2007 a las 11:06

    ASÍ ESTÁ LA COSA…(1 foto)……

    …org/wiki/Clint_Eastwood”>Clint Easwood, al hacer las dos versiones de una misma batalla……

  17. xema ha comentado:

    Lunes 23 de Abril de 2007 a las 11:25

    Estos comenterios son mas largos que el Quijote,buuufff…

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