![]() |
| ![]() |
« ‘Captain America: The First Avenger’, póster. Queremos el trailer, queremos el trailer, queremos … | Portada | ‘Primos’, crítica: una divertida y entretenida comedia con corazón. Gamberra y tierna a partes iguales. Vale la pena »
’127 horas’, crítica: relato enérgico y esperanzador sobre la naturaleza humana y sobre la vida. Intensa interpretación de James FrancoDavid Ribet (Pliskeen) | 4 de Febrero de 2011 | 30 Comentarios [+]
Después de la aclamada y multipremiada ‘Slumdog Millionaire’ (¿Me gustó?. Sí. ¿Merecía 8 Oscars, 4 Globos de Oro y 7 Premios BAFTA? Rotundamente, no.), Boyle cambia nuevamente de registro para producir, co-escribir y dirigir una historia verídica a la que éste le había echado el ojo años atrás.
Esa historia de ’127 horas’ es la de Aron Ralston Lee, un alpinista estadounidense que en 2003 tuvo un trágico accidente mientras hacía senderismo en Blue John Canyon (Utah). SPOILER POR SI ACASO — Tras el desprendimiento de una roca, Ralston cayó en una grieta, con tan mala fortuna que la dichosa roca que cayó con él quedó trabada aplastando su antebrazo derecho y atrapándolo contra la pared del cañón.
Después de cinco días tratando, sin éxito, de liberarse, y ya sin apenas agua que poder echarse a la boca, éste optó por amputarse el antebrazo con tal de poder escapar de aquella prisión. —FIN SPOILER POR SI ACASO
Ralston logró salvar su vida y, al año siguiente, documentó su historia en la autobiografía Entre la espada y la pared (y nunca mejor dicho…). Este libro es precisamente el que ha servido de base a Boyle y al guionista Simon Beaufoy (que ya colaboraron juntos en ‘Slumdog Millionaire’) para llevar a la gran pantalla la hazaña de este joven alpinista.
Aron Ralston (James Franco) se dispone a pasar el fin de semana haciendo senderismo en el cañón conocido como Blue John Canyon (cerca de Moab, Utah).
Después de aprovisionarse bien, lleva a cabo el viaje primero en coche, luego en bici y finalmente a pie hasta su destino. Mientras desciende por una grieta, la roca que hay bajo sus pies se desprende y juntos caen al suelo.
La mala fortuna provoca que el antebrazo derecho de Ralston quede atrapado entre la roca y la pared del cañón. Pese a sus continuos intentos por levantarla o moverla, la roca no cede y el joven alpinista empieza a desesperarse.
Ralston se encuentra atrapado en un lugar recóndito en medio de la nada, y lo peor de todo es que nadie, ni sus amigos ni su familia, sabe que está allí.
Boyle deja de lado el romanticismo de su anterior trabajo y nos sumerge de lleno en una cruda y verídica historia de supervivencia.
Las 127 horas que dan título a la película son el total de horas de sufrimiento que Aron Ralston padeció hasta ser rescatado. 127 horas de desesperación, pasando frío y hambre, gritando pidiendo ayuda y haciendo lo imposible para poder salir de ahí con vida. Las 127 peores horas de su vida.
Pese a lo reducido del escenario, Boyle no pierde su habitual dinamismo a la hora de rodar.
De hecho, los malabarismos con la cámara son constantes en el transcurso de la película, sacándose además varios ases de la manga para que el desarrollo de la historia no sea monótono ni se haga pesado sino todo lo contrario, resulte sumamente entretenido y visualmente muy ágil.
Lo que en pocas palabras podríamos definir como ‘estilo videoclipero’, pero que encaja como un guante (aunque puede que a algunos se les atragante).
Uno de los recursos más recurrentes es el de la cámara subjetiva, ubicada a veces en lugares de lo más insólitos.
También se cambia constantemente el ángulo de la cámara para poder observar la escena desde diferentes perspectivas, de modo que tengamos una vista más amplia del entorno que rodea a Ralston, de lo reducido e incómodo que es el espacio en el que se encuentra trabado, de lo engorrosos y asfixiantes que resultan los pocos metros de los que dispone para su movilidad.
No son pocos los que han comparado esta cinta con la española ‘Buried’, de Rodrigo Cortés. Lo cierto es que ambos directores utilizan como mejor pueden los mecanismos de los que disponen, teniendo en cuenta lo limitado del escenario y la soledad del protagonista.
Más allá de eso, son dos propuestas muy diferentes en muchos aspectos, aunque tengan algunos puntos en común.
Dicho esto, Boyle tampoco pierde demasiado el tiempo en preámbulos y va bastante directo a la trama en cuestión.
No necesita explicarnos demasiados detalles de la vida del personaje principal, ya que le iremos conociendo a medida que transcurran los minutos con los habituales flashbacks. Así pues, no hace falta esperar mucho para ver a Ralston atrapado en la grieta. De ahí en adelante, se nos relatan los cinco días y pico de calvario que pasa el joven alpinista hasta que logra salir de su ‘prisión’.
En este tiempo somos testigos de los diversos y fallidos intentos para liberar su brazo. Vemos como pasan las horas y se va quedando sin provisiones; cómo sus fuerzas disminuyen y cómo la esperanza de salir de ahí con vida se va convirtiendo más en un sueño que en una posibilidad real.
Boyle logra meternos no sólo en la piel de Ralston sino también en su cabeza. Preso de la desesperación, Ralston va trayendo a su mente recuerdos de su infancia, de su juventud y de días pasados. Piensa en su familia, en sus amigos e incluso en su antigua novia.
Pese a lo solo y desamparado que se encuentra, esos recuerdos nunca le abandonan. Su gente está ahí, esperando a que vuelva, y eso es lo que hace que luche por su vida. Una maldita e insignificante roca no puede interponerse a todo eso. Una recóndita grieta no puede convertirse en su sepultura.
Además de los recuerdos de Ralston, el director plasma en pantalla también sus pensamientos y sus sensaciones (cuando tiene sed, por ejemplo).
En una más que adecuada hora y media nos relata la historia de Ralston haciéndonos partícipes de ella, transmitiéndonos su angustia y su sufrimiento. Y se permite, además, dotar a la trama de algunos momentos de humor -humor negro, se podría decir-, que nos permiten tomar un poco de aire para afrontar la siguiente escena.
Uno de los momentos más duros del film es aquél en el que el protagonista GRAN SPOILER— se amputa el brazo — FIN GRAN SPOILER.
No estamos ni mucho menos ante una ejemplo de gore atroz y repulsivo al estilo Saw, pero la crudeza y realismo con el que se rueda (sí, hay sangre y se ve ‘todo’ perfectamente), nos impacta e incómoda. De ahí a que uno se desmaye o vomite, como se informó meses atrás que ocurrió en un pase, hay un trecho. Dependerá de la sensibilidad de cada uno.
Pero ya sabemos que eso no son más que burdas artimañas publicitarias. Puede que no sea recomendable para estómagos sensibles, pero tampoco es para tanto.
Dicho esto, la película viene amenizada con animadas canciones que, en algunos casos, contrastan notoriamente con la dureza de las imágenes. Otras, cerca del final, son algo más acordes a lo que vemos en escena para poder transmitir con mayor intensidad las emociones de aquél instante.
En ese sentido, funcionan perfectamente el bien escogido tema de Sigur Rós (claramente identificable para los que ya conocemos a esta banda islandesa) como la certera banda sonora de A.R. Rahman, solemne y estimulante a lo largo de todo metraje.
Recursos narrativos y visuales a parte, no podemos obviar que gran parte del triunfo de esta película se lo debemos al bueno de James Franco.
Aunque fueron otros (Cillian Murphy, Ryan Gosling…) los que postularon o sonaron para el papel principal, finalmente éste fue a parar a Franco, al que hacía tiempo se le debía un rol protagonista con cierta enjundia.
Hasta ahora le habíamos visto participar en muchas películas como secundario (a destacar su papel en ‘Mi nombre es Harvey Milk’), a veces incluso con pequeños cameos.
Sus papeles protagonistas también fueron varios (y algunos de ellos, bastante resultones), pero a excepción de su trabajo en el televisivo biopic de James Dean (que le valió un Globo de Oro), éstos pasaron mayormente desapercibidos.
Ya tocaba, pues, que cayera en sus manos un papel tan jugoso como éste y con el que poder demostrar su talento. Y desde luego, lo hace con una creíble e intensa interpretación. Sobre sus hombre recae todo el peso del film, y supera la prueba con nota.
Con todo, Boyle convierte ’127 horas’ en un relato enérgico y esperanzador sobre la naturaleza humana y sobre la vida. Y es que pese a la terrible situación que vivió Ralston, éste jamás dejó de hacer lo que más le gustaba e incluso volvió al cañón en el que pasó esas desesperadas 127 horas. El destino puso una piedra en su camino y tropezó, pero volvió a levantarse.
Secciones: Críticas, Noticias | Portada |
Etiquetas: 127 horas, Danny-Boyle, James FrancoDanos tu opinión estrictamente sobre el tema de este post. Te rogamos que no utilices un lenguaje ofensivo o de provocación respecto al resto de comentaristas ni dejes comentarios irrespetuosos contra los foreros o los autores del blog. En caso contrario, nos reservamos el derecho de admisión y la posibilidad de moderar o eliminar el comentario, e incluso de aplicar el sistema de baneo con el infractor de estas normas. Incluye el enlace que te parezca importante en relación a este post, siempre que no se trate de promoción o publicidad descarada, copiando y pegando la dirección de internet correspondiente en el cuadro de mensaje.
Advertencia: se eliminarán del foro igualmente los comentarios realizados mediante suplantación de nombres y duplicidad de identidades.
Viernes 4 de Febrero de 2011 a las 13:57
La pelicula la vi hace una semana en VOSE, la verdad no es nada sorprendente e incluso innecesariamente larga y a veces aburrida, todo para un final que para muchas personas hubieran accedido sin tener que pasar 127 horas…
Viernes 4 de Febrero de 2011 a las 14:50
Nada tengo que objetar a tu opinión respecto a la película pero… ¿en serio una hora y media te parece “innecesariamente larga”?
Excederse más minutos sí que hubiera sido innecesario, pero la duración es la mínima aceptable (salvo que fuese un episodio para televisión o un cortometraje; o Jonah Hex xD), sino que además es la más adecuada dado el argumento.
Saludos ;)
Viernes 4 de Febrero de 2011 a las 15:04
A mi me encanto, una direccion impresionante, un James Franco soberbio, una banda sonora acorde y un guion bueno.
Le cascaria el 9, encantado.
Viernes 4 de Febrero de 2011 a las 15:45
La vi en el preestreno del martes y me encantó. Lo primero que resalta es la peculiar firma visual y sonora del director. Danny Boyle es un tío muuuy raro dirigiendo xD pero tremendamente satisfactorio.
Qué decir de James Franco, sublime; me dará pena que no se lleve un oscar por esa pedazo interpretación (y eso que la vi doblada.. en cuando la tenga en mi casa…..)
La escena de la amputación me impactó… He visto muchas pelis gore, muchos brazos cortados y cuerpos de los que brota sangre infinita… pero creo que esta es la vez que más me ha impresionado. Desde el principio estás con el personaje, te lo pasas bien con él.. y cuando está atrapado mantienes el cuerpo tenso como si acompañaras cada una de las cosas que hace para sobrevivir. Así que cuando comienza a cortarse el brazo, tú le das fuerzas para que luche por salir de ahí, y a la vez sientes algo de ese dolor.. te imaginas lo que sentirías tu.. y estremece..
En mi caso personal, como a Aron me apasiona la escalada, la montaña y la aventura. Y como Aron pongo en práctica esta pasión. Supongo que por eso estoy más unido a la experiencia del personaje que otros, y por eso los sucesos y las consecuancias morales y sentimentales de que te pase algo similar influyeron mucho en mí (como lo han hecho otros tantos documentales o reportajes sobre accidentes en montaña). Esta influencia hizo que me emocionara, porque Aron luchó por vivir, y para él esa roca que aplastaba su brazo no era un muro que acababa con su camino, sino una barrera que debía superar para proseguir por ese camino, y le sirvió para valorar a los que tenía a su alrededor, para replantearse la excesiva confianza en sí mismo, y para confirmar que amaba la aventura y el control del peligro, porque éstos en el fondo representan la lucha por la vida y el disfrute de ésta y su versión más salvaje y primitiva.
Digo, por tanto, que cuando se corta el brazo no es la sangre o los crujidos del hueso los que te estremecen, sino la empatía. Y como a el protagonista, la amputación no significa un momento de terror o la guinda de su mala suerte, sino el cambio de ésta, la liberación, la salvación. El momento en el que vemos en su cara que va a cortarse el brazo, en el fondo, sentimos la misma alegría que él, porque habrá que sufrir, pero dejará ese lugar para volver con los suyos.
Historia genial, interpretación genial, dirección genial… ¿qué más comentar? La narración y el modo con el que se presentan los flashbacks me pareció fluida y muy bien organizada. No salimos del cañón para conocer la vida de Aron, seguimos ahí con él, recordando lo que está a punto de perder, o lo que puede volver a ganar.
La banda sonora me parece muy acertada. Alguna canción por ahí de Dido o Sigur Ros que merecen la pena volver a escucharse. Siempre me imaginé a John Murphy haciendo el soundtrack de esta película.. pero supongo que al final no le eché de menos.
De momento no tengo más que comentar pero si se me ocurre algo por aquí lo pondré.
Viernes 4 de Febrero de 2011 a las 15:51
EL Rubio,amigo…nose…no entiendo muy bien tu opinión.Como dice Pliskeen,hora y media no es “innecesariamente larga”,pero lo peor es cuando dices”todo para un final que para muchas personas hubieran accedido sin tener que pasar 127 horas”,ahí,con un par!!Vamos que cualquiera en la situación de Ralston se hubiese amputado el brazo poco más que al momento?Creo que no has entendido “el mensaje”o como quieras llamarlo de la película.Si para ti se trata sobre un tio q tiene un accidente y tarda unos dias en escapar porque no se decide si amputarse un brazo es que no has entendido nada de nada!!
Viernes 4 de Febrero de 2011 a las 16:31
Muy interesante la crítica. A ver cuando la veo…
OFF-TOPIC: ¿¿¿¿Para cuando el trailer de Super 8???? Es que estoy mordiéndome las uñas… T_T
Viernes 4 de Febrero de 2011 a las 16:36
Es imposible plantearse lo que uno haría en semejante situación. A bote pronto, yo digo que no tendría pelotas para hacerlo.
Lo que hace Ralston lo hace ya como última solución. Está desesperado y no le queda ninguna otra opción viable; es su única esperanza de sobrevivir. Es eso o morir. Y su apego a la vida y a las suyos es más fuerte que su miedo a SPOILER —perder un brazo y vivir sin él el resto de sus días —FIN SPOILER
Vamos, que lo último que se te pasa por la cabeza es hacer lo que hace él. Y si se te pasa, lo aplazas el máximo de tiempo posible hasta que tengas el valor suficiente para hacerlo y sepas que no hay otra solución. Alomejor a la mitad de nosotros nos acabarían encontrando fosilizados xD Pero el hizo lo hizo, y aquí está. Fue su decisión, y además no ha dejado de hacer lo que le gusta, sólo que ahora sí deja una nota diciendo a donde va :)
Viernes 4 de Febrero de 2011 a las 16:52
Yo valoro mucho mi vida, y tengo muchas ganas de exprimirla y disfrutarla a tope… por ese motivo estaría dispuesto a cortarme el brazo. La pregunta sería, ¿estaría preparado -y por lo tanto dispuesto- a soportar el DOLOR que supone amputarselo? No lo sé, y espero no tener que averiguarlo nunca.
Viernes 4 de Febrero de 2011 a las 17:03
a mi me gusto, pero me parece sobrevalorada, encuentro que le sobra harto metraje (3/4 de los flash backs y cosa de la imaginacion), ademas de encontrar que se va por un lado exesivamente sentimentaloide hacia el final
Viernes 4 de Febrero de 2011 a las 17:08
Aitz, se nota que te gusta el tema eeeh, que existencial te has puesto :P. Yo creo que en una situación de esta magnitud el dolor es soportable… cuando no te queda nada que perder (excepto el brazo) xDDD (lo siento si ofendo a alguien, cuando me da por el humor negro..)
Viernes 4 de Febrero de 2011 a las 17:16
Dolor físico y mental, porque para hacer eso hay que preparse sobretodo mentalmente. Es más, no creo que sea una cuestión de plantearse solamente el dolor que puedas sentir en ese momento, sino todo lo que ello implica y cómo te va afectar para el resto de tu vida. No creo que sea una decisión fácil, por mucho apego que te tengas a ti mismo.
Viernes 4 de Febrero de 2011 a las 17:20
Es más, es evidente que es una decisión que se toma a sangre fría y pensando exclusivamente en el beneficio de ese momento. Porque si te planteas el futuro, no lo haces. Ahora, si decides tener ese futuro, sea como sea, entonces sí lo haces (si puedes, claro)
Viernes 4 de Febrero de 2011 a las 18:10
Pliskeen, hazme caso, jolñin xD:
¿PARA CUANDO EL TRAILER DE SUPER 8?
Agradecería una respuesta ;)
Viernes 4 de Febrero de 2011 a las 18:28
Mendes, si yo no tengo ni idea de cuando saldrá el trailer xD
Supongo que una vez hayan salido en la Superbowl, no tardarán mucho en aparecer en la red.
No esperes verlo antes, salvo que haya alguna filtración.
Por si te lo preguntas, la Superbowl es este domingo (de madrugada, para nosotros)
;)
Viernes 4 de Febrero de 2011 a las 18:52
… eso es muy tarde, tardísimo T_T. Pero gracias información. xD
Sábado 5 de Febrero de 2011 a las 1:07
Lo que ponen en la superbowl tampoco son trailers,sino spots de 30 segundos!.
Creo que se pagan como a 2.5 -3 millones los 30 segundos,asi que como para poner 2 minutos!
Sábado 5 de Febrero de 2011 a las 13:23
Buena peli, que angustia en algunos momentos.
La peli se sustenta totalmente en la labor del pedazo de crack que es James Franco. La realización es la típica de Boyle y esta vez no creo que se lleve ningún reconocimiento. Gracias a ello la peli se hace entretenida con algún tramo un poco más aburrido, pero no se hace pesada.
Y el momentazo, hay que tenerlos muy gordos para aguantar eso y no desmayarte por el dolor y la pérdida de sangre, bestial.
Un canto a la vida y a que para la mayoría de las cosas siempre hay que ir preparado, da igual las circunstancias siempre debes ir a todos los sitios con la debida preparación y equipamiento, avisar a dónde vas e ir con cuidado, eso es fundamental.
Puede no pasarte nada nunca, pero siempre hay que ir con precaución.
La vida por muchas desgracias que te puedan pasar es lo más preciado que tenemos y hay que conservarlo como sea, mirar siempre hacia adelante, la peli en ese sentido es optimista.
Sábado 5 de Febrero de 2011 a las 21:01
Me está resultando un tanto raro que esta película se ha convertido en una de esas que o no gustan o encantan. Todas las critcas tienen de 4 para abajo o de 8 para arriba, practicamente.
Yo soy del montón del 8 parriba. Quien quiera ver mi opinión extendida de la peli que pulse sobre mi nombre, que por ahi anda jejej :P
Saludos a todos!
Sábado 5 de Febrero de 2011 a las 23:25
Siii hay que tener cuidado del SPOILER jajaja, me ha hecho gracia como esta enmarcado en la critica xD.
Yo la fui a ver el dia del preestreno, y la verdad es que me parecio espectacular.
http://sangoddess87.blogspot.com/2011/02/127-horas.html#more
Domingo 6 de Febrero de 2011 a las 0:55
Ahora mismo vengo de verla y dire que me ha encantado. Pero tengo una anécdota que contar y es que han parado la proyección de la sala pues justo al terminar la “secuencia” de marras un asistente se puso indispuesto. Se lo llevaron algo mas recuperado y al colocar de nuevo la proyección…han vuelto con los mismos anteriores cinco minutos y la escenita de nuevo, casi no s da algo a los de la sala. En serio, ha ocurrido tal cual. La secuencia impacta, desde luego. En fin, aclararé que el chaval que se puso malo, dijo un amigoo suyo acompañante que tenia no se que tipo de enfermedad que le predispuso seguramente.
James Franco genial.
Domingo 6 de Febrero de 2011 a las 2:44
En mi sala también ha ocurrido algo. Un chaval que teníamos al lado se ha desmayado y hemos tenido que llamar a una ambulancia al ver que no recuperaba la consciencia. Afortunadamente se recuperó antes de que llegara la ambulancia, pero entre la escenita de marras y esto hemos salido todos de la sala con los nervios a flor de piel.
Así que Plisskeen, no son exageraciones. Yo pensaba igual, pero cuando lo he visto con mis propios ojos me he tenido que rendir a la evidencia. La escena impresiona y mucho.
Saludos.
Domingo 6 de Febrero de 2011 a las 4:30
Pues a mi si que me ha dado cosa la dichosa escena, he salido con náuseas.Y sobre la película es muy buena si, pero se han recreado demasiado con lo morboso, y con los flashbacks e ilusiones. Pensaba que sería una película más interpretativa, y es más un videoclip de sentimientos, que me ha gustado, pero no para decir que es bestial.
James Franco esta desaprovechado, y Danny Boyle va directo a lo que da morbo y polémica, que se traduce en publicidad para la película.
Domingo 6 de Febrero de 2011 a las 10:50
feralon y azathoz, me dejáis atónito…
Ya digo que la escena impacta e incómoda, pero la verdad, no podía creer que causara tal efecto (desmayarse o vomitar me parece una reacción insólita). Entonces ya he hecho bien en no recomendarla a estómagos sensibles xD
Gracias por contar vuestras anécdotas ;)
Domingo 6 de Febrero de 2011 a las 13:15
sobrevalorado experimento de danny boyle. ayer vi the fighter y eso si que me parecio una gran pelicula, y sobre el q diga q james franco se pego un papelon, deberia ver a cristian bale en the fighter, simplemente criminal.
Domingo 6 de Febrero de 2011 a las 20:54
Mis amigos y yo íbamos a ver The Fighter, pero no estaba en el cine al que fuimos. La película es buena pero no me parece que sea como para estar en los Oscar, ni Franco esta de Oscar por culpa del poco provecho que le sacan en el guión.
El estilo videoclip me gusta, pero se pasan en la película.
En el blog dando al nombre la crítica de Francisco, alias bunsopaco
Lunes 7 de Febrero de 2011 a las 14:25
atribuyo tu opinion isma!el rubio no a debido entender nada de nada,o de lo contrario es 1 super hombre,pero creo q tiene quee entender que no todos lo somos,yo no conocia la historia,me impacto muchisimo,creo que hay personas capaces de hacer eso,nos lo demuestra Aron,pero muy pocas,y creo que muy pocas personas se deben la vida asi misma para que alguien tenga que opinar como RUBIO.
Lunes 21 de Febrero de 2011 a las 7:28
Sinceramente soberbia.
Martes 8 de Marzo de 2011 a las 2:05
127 Horas en una grieta
Por Gustavo Cappelli
Esta historia trata de un hombre que está totalmente dedicado al deporte aventura, y un fin de semana, que como muchos otros de su vida, se dirige al Gran Cañón. Una vez allí, sufre un accidente, escena a la que nos lleva rápidamente el director (luego de viajar en su camioneta, bicicleta y finalmente a pie), donde queda atrapado por una roca que le aprisiona el brazo contra una pared del cañón.
Es un joven de esta época, posee una filmadora donde registra todos sus movimientos y su caída hasta el último momento, también tiene un cronómetro donde contabiliza las 127 horas que le lleva la aventura. Mientras esta allí atrapado, hace de ese pequeño espacio todo un escenario donde ira describiendo lo que le sucede. Hasta entablar relatos dedicados, por ejemplo a sus padres. Sin embargo ofrece poco de lo que sería, una introspección sobre sus actos y errores, como por ejemplo el de ser llevado por sus goces indomables.
Aunque hay un momento de replanteo de cómo llevó su vida, se deduce que no es el tema central de la trama.
Es aquí donde hago intervenir mi lectura con la clínica psicoanalítica. Igual que en el film, que nos lleva rápidamente a la encrucijada fatal, se puede ubicar, el momento en que un sujeto llega a consulta por padecer una fuerte angustia, desde que le diagnostican una enfermedad terminal, con alguna presunción del tiempo de vida que le queda.
Este hombre esquivó en muchas ocasiones al psicoanalista que le recomendaban sus allegados. Solo tuvo unas escasas visitas, a un psiquiatra que lo medicó para estar más tranquilo. Este sujeto llega bastante vulnerable, dividido por la inminencia de la muerte. Este estado lo lleva fácilmente a cuestionarse muchos de los actos de su vida, declina sus armas defensivas intelectuales y discursivas ante la mismísima muerte para ubicarse como un sujeto en falta, más bien en pecado, y como el protagonista del film reprocharse hasta el no devolver las llamadas telefónicas. “Todo” lo que le resultaba indiferente en su vida, ya de cara a la muerte se convierte en un “todo” importante y trascendente que lo hace confesar como un egoísta ante sus prójimos. Nuestros encuentros ubicaron el diálogo ante la vida y la muerte en un lugar diferente del que se proponían en las primeras entrevistas.
El film pasa de largo y con rapidez los momentos reflexivos y de auto reproches en los que algunos mortales pueden vivir frente a la muerte, solo se centra en las peripecias y virtudes de este hacedor de piruetas que lucha con firmeza para salvar su vida a brazo partido. El protagonista se rescata con el espíritu de un deportista, por momentos a alguien le podría parecer algo exaltado.
Todo se juega en ese lugar encerrado, pero la cámara con sus buenos ángulos y otros tantos trucos logra que el diminuto escenario no se presente como monótono. Ingenio que hubiese venido bien para los que filmaban a los mineros encerrados en la mina en chile.
Ni hablar si a esto le sumamos algunas escenas de un cuerpo maltratado y lacerado que permiten al espectador mantenerse despierto.
Si usted sufre de algún problema relacionado con los lugares encerrados esta advertido que el escenario es una pequeña grieta en una gran piedra. Como para muchos parlantes nos resulta la vida misma, en relación a nuestra falta: a veces una gran grieta en una pequeña piedra.
127 Horas en una grieta
Por Gustavo Cappelli
Esta historia trata de un hombre que está totalmente dedicado al deporte aventura, y un fin de semana, que como muchos otros de su vida, se dirige al Gran Cañón. Una vez allí, sufre un accidente, escena a la que nos lleva rápidamente el director (luego de viajar en su camioneta, bicicleta y finalmente a pie), donde queda atrapado por una roca que le aprisiona el brazo contra una pared del cañón.
Es un joven de esta época, posee una filmadora donde registra todos sus movimientos y su caída hasta el último momento, también tiene un cronómetro donde contabiliza las 127 horas que le lleva la aventura. Mientras esta allí atrapado, hace de ese pequeño espacio todo un escenario donde ira describiendo lo que le sucede. Hasta entablar relatos dedicados, por ejemplo a sus padres. Sin embargo ofrece poco de lo que sería, una introspección sobre sus actos y errores, como por ejemplo el de ser llevado por sus goces indomables.
Aunque hay un momento de replanteo de cómo llevó su vida, se deduce que no es el tema central de la trama.
Es aquí donde hago intervenir mi lectura con la clínica psicoanalítica. Igual que en el film, que nos lleva rápidamente a la encrucijada fatal, se puede ubicar, el momento en que un sujeto llega a consulta por padecer una fuerte angustia, desde que le diagnostican una enfermedad terminal, con alguna presunción del tiempo de vida que le queda.
Este hombre esquivó en muchas ocasiones al psicoanalista que le recomendaban sus allegados. Solo tuvo unas escasas visitas, a un psiquiatra que lo medicó para estar más tranquilo. Este sujeto llega bastante vulnerable, dividido por la inminencia de la muerte. Este estado lo lleva fácilmente a cuestionarse muchos de los actos de su vida, declina sus armas defensivas intelectuales y discursivas ante la mismísima muerte para ubicarse como un sujeto en falta, más bien en pecado, y como el protagonista del film reprocharse hasta el no devolver las llamadas telefónicas. “Todo” lo que le resultaba indiferente en su vida, ya de cara a la muerte se convierte en un “todo” importante y trascendente que lo hace confesar como un egoísta ante sus prójimos. Nuestros encuentros ubicaron el diálogo ante la vida y la muerte en un lugar diferente del que se proponían en las primeras entrevistas.
El film pasa de largo y con rapidez los momentos reflexivos y de auto reproches en los que algunos mortales pueden vivir frente a la muerte, solo se centra en las peripecias y virtudes de este hacedor de piruetas que lucha con firmeza para salvar su vida a brazo partido. El protagonista se rescata con el espíritu de un deportista, por momentos a alguien le podría parecer algo exaltado.
Todo se juega en ese lugar encerrado, pero la cámara con sus buenos ángulos y otros tantos trucos logra que el diminuto escenario no se presente como monótono. Ingenio que hubiese venido bien para los que filmaban a los mineros encerrados en la mina en chile.
Ni hablar si a esto le sumamos algunas escenas de un cuerpo maltratado y lacerado que permiten al espectador mantenerse despierto.
Si usted sufre de algún problema relacionado con los lugares encerrados esta advertido que el escenario es una pequeña grieta en una gran piedra. Como para muchos parlantes nos resulta la vida misma, en relación a nuestra falta: a veces una gran grieta en una pequeña piedra.
Jueves 14 de Julio de 2011 a las 21:32
bueno, son tantos los comentarios y muchos largos que he leido varios y no todos, asi q por lo tanto no voy a discutir a nadie y solo voy a dejar mi pensamiento: para mí una pelicula como 127 solo la pueden aperciar en su totalidad las personas que comparten la pasion por la aventura de Aron, y los que nos hemos encontrado en situaciones dificiles igual, yo que en mis expediciones me he perdido de noche, solo en el monte no mas de 4 o 5 horas sin poder encontrar la ruta y ya se lo que se siente, cuando uno empieza a entrar en deesperacion y se nesecita de mucho auto-control. todo eso se refleja muy bien en la pelicula, y es mucho mas apreciada al tratarse de una historia real… yo le pongo un 9.5
Sábado 29 de Septiembre de 2012 a las 7:04
Exelente pelicula me atrapo desde el principio sin duda una de mis favoritas